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30/10/2006

La agresión a la mujer- Mi Historia.

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"Voy a volverme como el fuego
voy a quemar tus puños de acero,
y del morao de mis mejillas
sacaré el valor pa` cobrarme las heridas.

Malo, malo, malo eres
no se daña a quien se quiere no,
tonto, tonto, tonto eres
no te pienses mejor que las mujeres..." * 
*Bebe

Mes Octubre, año 1996...

Era un viernes 4 de octubre, frío, lleno de gente, en un bar de San Ramón en mi país. Salía del trabajo, y decidimos ir a comer a un bar cercano "Secretos", mientras transcurría el tiempo, se sentó una joven a acompañarnos, la charla iba y venía, (entre ellos dos), no prestaba atención, y ya sentía cierto temor por lo que había sucedido hacía algunas semanas; pero estaba ahí.

La conversación de pronto se detuvo para que resonara un comentario fuerte: "prefiero tener las z*rras que he tenido de novias y no una santulona como esta, que no sirve para nada..." La reacción, la obvia: un escalofrío que terminaba en un temor horroroso. Siguió la noche y al finalizar la charla a causa de un ataque de celos de él, nos marchamos.

Al llegar al lugar donde trabajaba para recoger mi bolso pasó lo peor: cerró la puerta del local, vino tras de mí, y sí esa persona con quien llevaba casi 2 años de relación, ese que supuestamente me quería, a quien yo en algún momento e había entregado una parte del corazón enloqueció, 10 años después aún al recordarlo siento algo comprimido en el pecho, entre terror y horror, y salen lágrimas de mi alma, no sé si son de dolor, si son de impotencia, de decepción, o de qué, pero son de esas que duelen tanto que no se han podido secar.

Se siente tan horroroso, alguien fuerte, tú débil, una chica de 19 años, su pareja de 25, el silencio, y únicamente en el aire, el sonido de unos puños volando de un lado a un rostro lleno de miedo, con una fuerza que no sabría aún explicar, pegando sin pensar a alguien que aún no entiende el porqué de los golpes, de la fuerza, del dolor. Recuerdo el sonido de mi rostro al recibir cada puño, el grito mudo de  mi cuerpo que no podía parar de llorar, el horror en la piel de no saber en qué manera iba a terminar aquella noche, y la cara, su cara de odio, de ira, la cara de un desconocido que solía conocer.

Recuerdo con la sensación inclusive, estar en posición fetal en el suelo, tratando de cubrirme el rostro mientras pateaba fuertemente mi estómago, el dolor que sentía, como si cada órgano dentro mío se desprendiera con cada patada, recuerdo mirarlo fumándose un cigarro mientras yo, acurrucada en el piso, lloraba, sintiéndome derrotada, indefensa, vencida, sola, desamparada. Recuerdo cuando me levantó del brazo para quemarme la cara con su cigarro, lo que  sentí no se los podría transmitir por este medio, ni por ningún otro, el horror, la desesperación de ver mi rostro marcado para siempre, ignorando por falta de capacidad para pensar en un momento así, la cicatriz eterna que ese momento con o sin quemaduras iba a dejar en mi vida.

Caí de rodillas para rogarle que me quemara cualquier parte del cuerpo, pero la cara no; y como un milagro -lo crean o no, parezca ridículo o no, pero así fue-, ví una luz y le imploré en nombre de la Virgencita que ya me dejara por favor, cosa que jamás comprendí, porque jamás he sido seguidora de la Virgen María, pero aún sin entender porqué se lo imploré por ella, no sé si seguramente por ser mujer, algo pasó, y él, quien había sido mi pareja de tiempo, amor y tantas cosas por casi 2 años, se fue y me dejó ahí, tirada en el suelo frío de aquel local de videos. Yo salí casi corriendo y tomé el primer taxi que ví, sin notar que estaba ya ocupado, le dije al chofer atacada en lágrimas que por favor me llevara, y el acompañante le dijo que sí, y recuerdo sus caras al verme, y sus primeras palabras: "muchacha no quiere que mejor la llevemos al hospital se ve muy golpeada, se ve muy mal."

Recuerdo cómo me costó recuperarme, en un proceso que duró años de mi vida, y que algunas veces, al ver la coraza tan profunda que tengo al relacionarme, veo que aún no ha terminado. Recuerdo la depresión que sentí, lo que sale de las entrañas gritándote "no tienes dignidad, no vales nada", no sé porqué, pero eso pasa. Recuerdo cuando Fabio, me dijo al levantarme  al día siguiente, que cada vez que ese  "X%$"=X("  viniera a pedirme disculpas me acordara de lo que iba a ver ahora en el espejo, y recuerdo lo que ví: Ví mi rostro, que antes de ese día era un rostro lleno de ilusiones, de vida y de brillo en los ojos, por la esperanza que significaba vivir, lo ví alejado de mi misma, envejecido, apagado, sin luz, y como una paleta de colores lleno de rojos, morados, y algunos tonos entre gris y azul, sin quitarle la inflamación tan grande que mi ojo izquierdo se encontraba totalmente cerrado. Desfigurado, no era yo... Además de la hemorragia interna producida en mi estómago, que lucía los mismos tonos que mi rostro, y el dolor que sentía emocionalmente, cada vez que tomaba el tratamiento para la hemorragia, la desinflamación, el dolor, etc.

Ha pasado el tiempo, y los dolores sanan, pero las heridas quedan. No sé porqué lo hizo, ni lo quiero saber, no comprendo cómo alguien que es tu pareja puede causarte tanto dolor, y menos aún logro comprender a las mujeres que después de una agresión siguen con su pareja. Pero deben estar tan dañadas ya, que no pueden dejarlos, por los motivos que sea, y no cometamos el horror de juzgarlas, porque no estamos en sus zapatos, ni en el dolor de su alma y de su piel.

Pero comprendo su miedo, el horror que sienten de denunciarlos y que luego las termine de matar, porque yo lo he sentido, comprendo cómo se desvalorizan porque yo lo he vivido, y comprendo cada una de sus lágrimas y de su coraza porque yo las he tenido. Una agresión así no se da de la noche a la mañana, se va creando día tras día, con frases, peticiones, regaños, acciones, hasta que llega a esto...

Un hombre jamás debería tocar a una mujer, si no es para darle una caricia; lo digo yo, a quien un hombre golpeó en diferentes lapsos de tiempo, durante más de una hora y cuarenta minutos una y otra vez.

14/08/2006

Lecciones de vida

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No he aprendido aún: a ser hipócrita, a ser mediocre, o a mentir; a herir adrede, o a robar (lo que sea); a cubrir mi corazón y no creer en el amor; a ser burlista, o creerme perfecta (y tampoco quiero serlo); a no sentir compasión para ayudar a un hermano (porque todos los somos); a darle más importancia a la marca de la ropa que a lo que hay debajo, a fingir lo que no soy, ó hacer amigos por interés; a dar un saludo de frente y meter un puñal por la espalda; a creer que lo económico es lo más importante; a llamarme “amiga” y no serlo, a trabajar sin dar lo mejor de mí; a sentirme bien si no quiero a la persona con quien estoy, o a tener sexo sin amor; a tener maldad en el alma, o actuar con mala intención; a entender las guerras y la humillación. 

Pero sí he aprendido:  que aunque la tierra y el agua son casi iguales en todo el mundo, mi tierra, la de mi patria tiene algo especial; que no importa cuántas veces caiga, siempre me vuelvo a levantar; que no importa cuántos muros ponga a mi corazón, alguien siempre logra derribarlos; que no por intentar ser mejor voy a lograrlo, pero al menos lo intenté; que aunque sea un tópico, la vida se vive día a día, y si vivimos preocupados por lo que viene luego, no viviremos el presente; que sin Dios nada se puede realizar, y ese concepto de nada lo incluye todo; que no por tener títulos o dinero se tienen valores, ética o integridad; que una sonrisa hipócrita puede vestirse de “amabilidad”; que no por haber vivido un poco lo sé todo ,y si lo supiera ya no tendría motivos para vivir feliz; que no por haber sufrido mi vida se viste de tristeza; que cada día descubro algo nuevo en mí; y que sin amor, de cualquier género realmente no soy nada.

14/08/2006 10:22 Autor: consalenloslabios. Enlace permanente. Tema: Papel y Pluma Hay 5 comentarios.

04/08/2006

Zapatos Color Tristeza.

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Hoy me he puesto para salir,

mi vestido triste, el de color tristeza,

y busqué entre mis cosas hasta descubrir,

que no tengo zapatos para ocultar mis huellas.     

                                                                                                                 

Tengo zapatos alegría, color felicidad,

 zapatos esperanza, hechos de luz,

zapatos angustia, hechos de tanto esperar,

zapatos pasión, del color beso con que me atas tú.

 

Tengo zapatos color alma, para caminar entre sueños,

sandalias azules, bordadas de amor,

y zapatillas huérfanas, ausentes de besos,

pero no tengo zapatos color tristeza, ni color dolor.

 

Y es extraño porque al salir siempre en mis pasos llevo,

un poco de lágrimas, una porción de dolor y el corazón abierto;

y hoy he descubierto que mis zapatos color tristeza se fueron,

escondidos tras de ti, para huir de la prisión de tu recuerdo.

 

Cuando vuelvas, me voy a vestir de color alegría,

me pondré mi enagua de abrazo y mi blusita de amor,

caminaré con mis zapatos pasión, del color de tus besos,

y esperaré que vengas vestido tú de color “regreso”.

Curioso no... Ver en los zapatos tantas cosas...

21/06/2006

Amor se llama el juego.

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Una tarde se vieron, conociéndose por una casualidad premeditada del destino. El, alto, fuerte, de mirada dulce y sonrisa implacable; ella, menuda (para el tamaño de él), frágil, de ojos pícaros y sonrisa tímida.  

Hablaron unos minutos, y luego llegaron a su destino, con sus amigos (el mejor amigo de él, y la mejor amiga de ella), que eran pareja… Si bien en un principio no existió esa  atracción magnética que caracteriza las grandes historias, al paso de los minutos fueron aconteciendo poco a poco, destellos de luz, detalles puntuales que fundaron dudas, quimeras, ilusión… 

Fue curioso como al tiempo, luego de intercambiar algunas palabras, se volvieron a ver, ansiosos, tímidos, y llenos de esperanza. Nuevamente sus dos amigos (el mejor amigo de él, y la mejor amiga de ella) les acompañaron. Parecía un almuerzo interminable, pero no por estar empañado del aburrimiento, sino porque el tiempo les duró tanto como ellos quisieron.  

Luego, el día después y los días subsecuentes, él pensaba en ella, y ella no podía dejar de pensar en él. Así se emprendió, luego de una tímida llamada, esa historia llena de todo y vacía de tanto, amor, dolor, esperanza, dudas, pasión, sentimiento, tristeza, desespero, vida.  

Perduró el tiempo que tenía que perdurar, con intentos, tentaciones, alegrías y hasta soledad. Fueron años de sus vidas, compartidos sin compartir, unidos sin depender, pero dependiendo al mismo tiempo. Acompañándose en sus historias, brindándose apoyo, e incluso agradeciendo algún regaño, con la pasión y la ternura como grandes aliados. 

Años de su vida (la de ella), llenos de vida y a la vez soledad, conformándose con ese todo que era nada. Y años de su vida (la de él), llenos de esperanza, aliviando sus errores, y quizá cayendo en más a la vez.

Los mejores años de una vida, la vida de dos; una historia que es amor, y que regaló gozo y esperanza, para lamentablemente al final, terminar como todo termina, sabiendo que existió amor, pero almacenando en los recuerdos un tanto de dolor. 

¿Quién diría que los sueños cambian? ¿Quién sabría que la vida no siempre nos da lo que esperamos recibir?  ¿Quién desafiaría al tiempo y a la vida? ¿Quién apostaría que el amar y el querer no siempre nos termina bien?

El agua apaga el fuego y al ardor los años,

Amor se llama el juego

en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño,

y cada vez peor y cada vez más solos,

y cada vez más "tú" y cada vez más "yo",

sin rastro de “nosotros”” 

Joaquín  Sabina..

23/01/2006

Mi pueblo...

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Vivo en un pequeño pueblo de pocos habitantes, un único semáforo, pocas calles y sobre todo, donde todo, todo  el mundo se conoce…  En mi pueblo, vas a la estación de gasolina, y si eres  buen cliente o amigo, te dan crédito, simplemente por firmar una factura, y luego cada mes pagas algo o todo lo que debes y va la vuelta a empezar otra vez. Y así es en muchos comercios, las  tiendas, las farmacias, el almacén de comida, etc… Es un pueblo, en el que puedes dejar tu coche abierto, y vuelves y está ahí (con todo lo que tenía adentro), donde los niños corren y juegan tranquilos por las calles, donde sales caminando de tu casa y en un ratito estás en “el centro”, para hacer las diligencias necesarias. Donde vas a la plaza a ver jugar fútbol a los chicos del colegio o la universidad cada domingo religiosamente. Donde llamas al banco y te ayudan amablemente porque todos te conocen, donde salir a hacer diligencias, es algo muy similar a hacer vida social, porque cada cinco metros te encuentras a algún conocido / amigo, y ya tienes que parar un rato para charlar. Donde te enfermas y cuando te das cuenta llega un vecino que ni conoces a dejarte algún remedio casero, o alguna fruta, “para que te sientas mejor”. Un pueblo, que es tan pequeño en territorio y población, como grande en espíritu. Y en fin, un pueblo, como es conocido a nivel nacional… “Un pueblo para hacer amigos…”

Para muchos incluso parecería imposible creer esa descripción, creerían que he entrado en el tema de la ficción, pero lo crean o no, lo hayan imaginado o no, es así. Mi pequeño pueblo, es uno de los más pequeños de mi país, pero para mí al menos uno de los más bellos. Casi no tiene lugares para salir, ni a comer, ni a tomar algo; tiene unos 5 restaurantes formales, unos 6 de comida rápida, 3 bares, un Club, un café, y nada más. Pero, para compensar todo eso, tiene algo que lo saca de todo lo rural: alberga en sus canchas de fútbol y el espacio a los alrededores, las fiestas más grandes y con más visitantes de todo el país.

Se ha convertido en una tradición cada año, el segundo jueves de enero, que aproximadamente unas 6.000 personas o más (tomando en cuenta que mi país es pequeño), viajen de cualquier lugar del país, para venir al Tope de inicio de las fiestas, donde se exhiben los más preciosos caballos españoles, y de otros linajes que hay en el país. Luego, durante una semana y media, cada día y mucho más, cada fin de semana viajan más de 10.000 personas a mi pequeño pueblo para disfrutar de todo tipo de entretenimiento. Desde maquinitas para los más chicos, hasta “Toldos“ llenos de chicas y chicos bailando y tomando para los más grandes.

Esta situación por lo tanto genera todo tipo de crisis. La distancia entre mi pueblo y la capital es aproximadamente en coche de una hora, pero en esos días, puedes tardar incluso 6 horas recorriendo 54 kilómetros, por la cantidad de gente que viene y va. Los autobuses viajan cargados de gente. La “vida” en “el centro” ya no se mantiene de la misma manera. Algunos negocios cierran días que generalmente no cierran, como el día del “Tope”, que se considera “día festivo” después del mediodía, por lo que incluso los bancos del Estado se cierran, claro; solamente en mi pueblo… El resto del país avanza casi igual…

Generalmente, esos son días de visita a las casas de quienes vivimos ahí, todos los amigos vienen para dejar el coche en tu casa, para dormir, quedarse, etc … y en esos días, como las mismas noticias lo aclaran, “más de uno se consigue incluso a un novio o novia…” Son días de fiesta, de poca tranquilidad, de huída a otros lugares por parte de algunos –como yo-, que preferimos estar lejos del mundanal ruido.. Pero días lindos a la vez.

Lo extraño, es que después de casi 5 años de no asistir, este año rompí la regla, fui un fin de semana a un “toldo” a “mover el esqueleto” (que ya de esqueleto no tiene nada… digo, por aquello de las carnitas que se llegan con los años y que se sitúan donde uno menos quiere…y nos hacen trabajar extra en el gimnasio), y me impresioné, cómo es posible con una situación económica como la actual, que tanta gente (joven en su mayoría, a los que son los padres los que les dan el dinero), pague la suma de alrededor de 15 a 20 dólares, o más por el hecho de “entrar”. Vaya, yo lo hubiese pensado para pagarlos, incluso cuando me di cuenta de lo que había pagado quien me invitó a asistir, sentí incluso pena. Pero bueno, intenté disimular por el simple hecho de que me sorprendí mucho.

Pero, ante todo, lo que vi, ayer que volví a asistir, a un concierto, (para sentirme joven, ji ji), fue algo que me ha dejado un gran vacío. Hace un mes vi en las noticias ese acontecimiento horroroso, en el que 3 chicos tan jóvenes han quemado viva en España a una pobre mujer en un cajero automático, y esa escena se ve a menudo, es agresión, no importa si es de jóvenes a adultos o viceversa, si es por racismo, si es de ricos hacia pobres, o viceversa, si es por motivos religiosos, de derechos sociales, o por licor o drogas…

Me quedé, con el cuerpo en un temblor (soy tremendamente cobarde, me asusto, en la forma más extraña, por temor de que me hagan algo a mí; pero si tengo que ir a decirle algo a alguien que está cometiendo una injusticia, muy diplomáticamente me salen fuerzas para intervenir en defensa de… aunque debo admitir que NUNCA me dejan, pero sí lo haría). En fin, ayer, me quedé paralizada al ver cómo la gente ya no es gente, ya no siente, ya no ves la manera de ser humano y ayudar a los demás, no, ahora la manera de ver la vida es que si alguien está en problemas, yo veo el “espectáculo”, y me divierto con él, y luego pasa a convertirse en la charla de la semana… con expresiones de “vieras qué buenos los golpes que le daban, le sacaron la sangre; y yo le pegué una patadilla a el muchacho para vacilar…”.

Estas fiestas, por la cantidad de alcohol que la gente toma, e incluso las drogas que me imagino consumen, hacen estragos en la gente, pierden conciencia, habilidad mental, serenidad, se pierden a sí mismos… Ayer al igual que cada día al parecer, dos personas con un poco más del alcohol que deberían ingerir en sus cuerpos, se “agarran” literalmente a golpes, hasta casi matarse, y los “espectadores”, en lugar de intentar detener el problema, se unen a cualquiera de los dos que pelean, y lanzan patadas y golpes a diestra y siniestra, “por diversión”, mientras los restantes, que miran placenteros la exhibición, gritan eufóricos: “mátelo, mátelo”. Y yo me pregunto, después de ver la cara de un chico de menos de 20 años, totalmente enrojecida por la sangre, por las miles de patadas que le han propiciado: Qué ha pasado con nosotros, con nuestra sociedad? Qué ha pasado que la gente no comprende que los que están en el problema son gente, con familia, con madre, con sentimientos?

Antes, se veían algunos casos aislados de este tipo, pero ahora es algo de cada día, como el pan y como el sol… Y eso, eso me ha dolido, en el alma… Me ha dejado sin palabras otra vez, ante una sociedad que ya no valora la vida, ni nada. Una sociedad, que tiene de humana el título nada más, porque el significado de ser humano ya no lo incluyen en la vida.

Y eso, eso me ha entristecido, profundamente, por todo; por el dolor físico, el llanto de cada madre, hija o novia, que ven a sus “hombres” llegar del hospital cuando iban de fiesta. Me ha dolido por ver la realidad tan cruel y cruda como muchas veces quizá me la niego, por ver cómo se pierde todo, y cada generación cambia y es totalmente diferente. Me ha dolido, por el simple hecho de que ya no parecemos humanos, sino seres desconocidos  (porque no le encuentro un adjetivo calificativo a nuestra especie). Y sobre todo por ver cómo la mente “humana” ha cambiado tanto, que ahora golpear, herir, o matar a alguien, en lugar de ser un caso aislado, produce “diversión y entretenimiento”.

Me ha dolido porque eso cambia todo el mundo, y cambia a mi pequeñito pueblo, que se convierte en estos días en un valle de gente ebria, buscando diversiones normales pero a desmedida, y de “gente” que busca diversión y hombría, en dañar a los demás…

Ese, es mi pueblo, un pueblo que después de 13 días de fiesta, vuelve a la normalidad, a la paz, pero con algunas heridas. Mi pueblo, “un pueblo para hacer amigos”…

09/12/2005

Nostalgia

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Hoy al despertar sentí algo que hace algunos meses no sentía, nostalgia...

Me levanté un poco más tarde con la prisa del que va a perder el bus, y mientras preparaba mis cosas y me daba un baño, de pronto me encontré encerrada en el recuerdo del pasado que tanto extraño, pero que a diario niego.

Fue muy curioso el hecho de que sin un motivo en particular, comenzé a pensar en lo lindo que es levantarse con una ilusión, pensar que se tiene una cita, y enfrentarse con la duda gigantesca de qué vestido usar... Y de repente, percibí la razón por la cual estaba así: el tiempo, el hecho de estar sola, la navidad...

Sentir el viento de diciembre, ese frío casi helado que te recorre la piel, ver las luces, los colores, ir al centro comercial y ver a cada persona cargada de bolsas con regalos, tener como tema con la familia cuál será la cena de Noche Buena y la de Año Nuevo, sentir la navidad, y sentirse solo...

¡Ese es el porqué me siento así! Vaya, que si uno lo piensa, qué difícil es... ¿Cómo va a acostumbrarse uno a desacostumbrarse a alguien...? Eso es un trabajo de tiempo, y cuando llegan estas épocas no es lo mismo; y sí, duele, se sienten los cambios, desde el clima hasta el corazón.

Me provoca una sonrisa en el fondo, ver que a pesar de todo, uno no esta sólo. Una vez en una película llamada  "El lado oscuro del corazón" escuché una frase que decía: "Basta con que alguien te piense para convertirse en recuerdo..." Y no se me olvidó jamás que si uno recuerda a alguien, entonces ya no está tan solo.

En fin, hoy fue uno de esos días, en los que a pesar de despertarme sola, me desperté acompañada, pero sin nadie alrededor; acompañada de un recuerdo; y mientras recibía el sol en mi cara, prisionera del tráfico acumulado camino al trabajo, escribí:

"Para ese recuerdo que me acompaña:

Hoy amanecí nostálgica, algunas veces te extraño, aunque sé que me hace mal; pero debe ser el clima, la lluvia, la niebla, el olvido... o esta sola navidad"

Al llegar al trabajo, leí el pequeño mensaje que aunque tenía destinatario, nunca iba a ser enviado, y menos recibido, y me descubrí escribiendo estas palabras que al final son solamente memorias de la soledad y de esos recuerdos que negamos, pero que siempre están. Y me receté un "¡Feliz Día!", porque al final solos o acompañados, estos son días de dar y darse amor y celebrar.

09/12/2005 18:58 Enlace permanente. Tema: Papel y Pluma Hay 3 comentarios.

01/12/2005

Estados de ánimo

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Cuán agradable es sentirse en paz, tener estabilidad, leer, comer bien, disfrutar de un buen vino, escuchar buena música, conocer lugares nuevos, estar en soledad.

O mejor aún, robarse el tiempo, para disfrutarlo con amigos, o a solas para escribir sentimientos. La fascinación que dejan las palabras del alma, las charlas interesantes, llenas de sencillez. Ser sinceros, y tener al lado corazones sinceros, que si el silencio pide a gritos un alma para hablar, nos puedan consolar

Cuán desagradable es ver que este mundo tan frío, hipócrita y vacío, esté tan podrido y perdido, vestido de mentira, lleno de miseria, donde lo material y la apariencia, tan superficiales, son más importantes que un corazón. Lo egoísta de la gente, que piensan sólo en sí mismos y olvidan a los demás, esas injusticias de gente millonaria, que no tiene nada, y gente que se muere de necesidad, siendo más que millonaria. Que el valor de alguien se juzgue por la cuenta del banco o la marca de su auto.

Es detestable que valgan más las etiquetas de la ropa o el color de la piel, que un corazón lleno de buenos sentimientos. Que se inventen excusas para disfrazar engaños, en lugar de ser frontales y sinceros, que es igual a ser mejores, y más buenos. Duele que el amor caprichoso, haga añicos de un alma, por aferrarnos a alguien, sin ser dueños de nada. Que la distancia acerque, pero mantenga a la gente alejada. Que los huecos del corazón, y sus dolores, ni con los años pasan. O ser tan frágil que no se pueda controlar el corazón, y se olvide que en esta vida que para muchos ya no es nada, lo realmente importante es invisible para el alma.

Y duele reconocer que tantas veces olvidamos a Dios.

Mayo 25, 2005.

01/12/2005 20:50 Autor: consalenloslabios. Enlace permanente. Tema: Papel y Pluma No hay comentarios. Comentar.


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