Se muestran los artículos pertenecientes al tema Secretos compartidos.

21/12/2007

Felices Fiestas

20071221184700-la039-let-your-little-light-shine-posteres.jpg

Nuevamente, y en un año que ha traído muchos cambios y cosas bellas, escribo para desearles Feliz Navidad...

Por cada minuto que han estado ahí, y me han permitido enriquecer mi vida con sus escritos o comentarios, o hacerme feliz con el hecho de leer un momento mi tan "descuidado" blog.

Gracias por existir a todos.

Y que Dios que es quien nos da todo les llene de salud y prosperidad en este año venidero y conceda todos los deseos de sus corazones.

11/12/2007

Gracias Dios

20071211180310-embarazo3.jpg

Vida...

Recuerdo haber leído tantas definiciones de "vida" que la verdad ni vale la pena mencionarlas, porque lo que viene al caso realmente al momento de la vida es la vida misma, así simple y sencillo.... Vienen esos cambios en quien es portadora de esa nueva vida, esas pataditas dentro de tí, esas ilusiones de tantas cosas que no se imaginaban antes, todas las dudas y consultas sobre el futuro que uno se pueda imaginar, y ese asombro por cada minuto que pasa, y todo lo que pasa en cada minuto...

Es dar vida, sentirla adentro tuyo, esa magia inexplicable que se puede percibir solamente en ese momento y nada más... Al principio es difícil, por los "achaques"  te sientes enferma y toda la comida te cae mal, etc... Cuando eso pasa todo empieza a ser diferente, vas asimilando ya que formas una nueva vida adentro de tu cuerpo, y luego te asustas con cada movimiento... Luego te sientes extraña si pasa rato y no sientes movimientos, o si no notas algún cambio...

Te pones más sensible, ves la vida de un modo tan diferente como nunca la habías visto, eres otra persona, dentro de tí... Y adentro tuyo, tienes todo un ser humano en miniatura creciendo, percibiendo la luz, desarrollándose, entrando en contacto por primera vez con su propio tacto, sintiendo, y es tu hijo o hija... Eso es vida, eso es ver a Dios tan de cerca como nunca lo habías sentido...

Y yo, yo le doy gracias a Dios por eso, por regalarme ese milagro que se necesita para concebir, para cambiar mi vida, para llenarme de alegría, para ser mamá. 

10/04/2007

Del trabajo y otros oficios

20070921171743-4034-b-el-vendedor-de-alcatraces-posteres-diego-rivera.jpg

Creo que este título lo debo en mucho y no en parte, a la explicación que me debo a mí misma sobre el porqué en lo que va de este año he tenido este, mi querido y pequeño blog, tan abandonado... No suelo escribir de cosas así pero creo que me toca el turno y que por esta vez no me escapo.

Quizá algunos me comprendan, quizá otros no, pero en fin, yo me la debo a mi misma y quizá a algunos ustedes, aunque no la pidan y siempre comprendan... El trabajo, la vida, los oficios y demás... Pensaba sinceramente escribir sobre "los bolsos o carteras: usos y desusos" pero ese lo dejaré para la próxima... Porque se me ha metido entre el alma una espinita jocosa al respecto... Pero hoy que vengo tan cansada y encima con una gripe terrible debo confesar algunas cosillas....

Pues bien al cambiar de trabajo (y vaya que si este es un trabajo de cambio), he descubierto muchas cosas que no hubiese creído jamás:  en la entrevista me preguntaron "le gusta trabajar bajo presión" y la respuesta fue un rotundo y muy positivo SI, luego me dijeron "y no hay problema con el horario" y yo di un rotundo y feliz NO... Hasta que llegó la realidad... Ya no soy la que fui, igual tengo mi fuerza y demás, pero igual me canso un poco más, y pues de repente uno que otro día si la trasnocho pues amanezco terrible... (Ojala y no sean los años...) Yo creía que tenía aún toda esa fuerza de cuando empezamos a trabajar, en la que nada nos agota, y podemos irnos de fiesta, llegar a las 03:00 de la mañana, y levantarnos al otro día como si nada a las 06:30 para alistarnos para ir a trabajar... Pero no, ya no... Como diría una gran amiga, que tiene toda la razón: "No es lo mismo ver los toros desde la barrera que estar adentro del redondel".

Pues hoy por hoy estoy en un trabajo en el que si les digo que tengo unos 10 minutos al día para revisar un minuto el correo, o para relajar mi mirada en otro lado que no sea un papel o una computadora, les mentiría.. Trabajo casi 10 horas diarias y pues algunas veces -para que se hagan una idea almuerzo a las 03:30 pm y no por gusto propio-, en fin, por eso mi ausencia del blog, y de muchas cosas más, llego a casa tan cansada, porque vivo lejos de la capital y eso me hace llegar muy tarde, que me recuesto casi de inmediato, (adiós gimnasio, adiós tv, adiós salidillas) lo único que realmente quiero ver por las noches es mi cama, con sus suaves almohadas y su calientito edredón... Y pues obviamente ahí va incluído el descansar para levantarme temprano para llegar al trabajo, y el dejar casi al descuido el blog... Sin olvidar jamás que además el fin de semana se hace tan chiquitito entre los otros oficios (lavar, hacer el super, arreglar, cocinar, salir, ver a los que queremos, etc.) que ni cuenta se da uno cuando ya es lunes otra vez...

Y pues es por eso que entre la justificación no requerida, y el desahogo que necesito hoy, por el cansancio y la gripe tan terrible que cargo, que les he escrito lo único que me salía del corazón...

Y sí señor, aunque diferentes algunos y parecidos otros, entre ir y venir al trabajo, se nos va yendo la vida...

03/03/2007

En busca de la felicidad

20070918234223-mx02-b-courage-does-not-always-roar-mary-anne-radmacher-posteres.jpg

Este artículo lo escribí por el impacto que me causó ver la película del mismo título, que he "robado" debido a que me pareció el más adecuado para expresarme, ya que me sentí absolutamente identificada con ella. Lo escribí hace un tiempo en un momento difícil, que como muchos nunca esperé vivir, pero sin embargo pasó. Y que gracias a Dios se pudo superar, en este mundo en el que venimos a sobrevivir y a luchar, en el que muchas veces sino fuese por una mano bondadosa no podríamos salir adelante:

Miro a la gente mientras camino, mientras me siento en una banca o en el piso... Miro tanto, tanto que no tengo, y mucho que está oculto porque no quiere salir... Van todos muy felices, sonriendo, y me pregunto, ¿porqué ellos tienen lo que yo quiero y quizá no puedo tener?

Yo he sacado todos mis miedos afuera, a que se quemen con el sol, he tratado de matar a mis errores, porque no los quiero más, he rasgado mis uñas contra la pared de los fracasos, por cada vez que tuve un pequeño éxito en mi vida, que me hizo pensar en todo aquello que podría conquistar, en todo aquello que podría llegar a conseguir, a ser, y que me lastima hoy, aunque haya sido un éxito, porque me hace ver que no he llegado a convertirme en nada, nada de todo aquello que soñé.

Hace unos meses me dijeron: "eres una soñadora con falta de apoyo para lograr hacer tus sueños realidad..." Y no soy solamente eso... Me siento lo suficientemente fracasada como para no haber logrado nada. Excepto ganar una que otra batalla interna conmigo misma.

Desempleada y sin oportunidades, en medio de un mundo donde todo se mueve por dinero, donde sobra la demanda y falta oferta, falta oportunidad, falta amor... Nunca antes me había sentido así, es curioso no haber pertenecido en más de 13 años al mercado laboral de los que son des-empleados... Y es horrible serlo, sentirlo, vivirlo... Experimentar semejante estado de frustración e impotencia es casi deprimente, y muy nocivo, cuando daña tu vida, tu manera de vivirla, tus ganas de comer, tu sueño, todo. y lo peor, cuando daña incluso tu estado anímico y emocional hasta el deterioro de tus relaciones interpersonales... Con aquellos a los que quieres y con los que cuentas...

Eso lo cuento yo que no tengo hijos, ni hipoteca... Pero que tengo vida, sueños, deudas, necesidades, hambre... Y que no cuento con apoyo familiar para resarcirme. Ni siquiera deseo imaginar a aquella mujer, madre soltera, sin ningún estudio o experiencia, que lo vive, si a eso se le puede decir vivir algo, o mejor sería que lo sufre, peor que yo, y con la angustia de tener a alguien más que depende de ella. Y aún así parezca lógico o no, el sufrimiento nos ataca a todos por igual, de la misma manera que lo hace la desesperación y el hambre algunas veces al día.

El mundo, es un lugar lleno de sueños, de oportunidades, y de trabas, puedes tener todas las ganas, el ánimo, hasta la experiencia, que la integridad del ser humano se ha perdido, ganan los papeles de cartón, la influencia de las amistades, o las conveniencias, gana todo menos la justicia que se espera, la oportunidad, todo se hace para que en realidad no se pueda alcanzar del todo la felicidad, ni la prosperidad...

La esclavitud, no se ha abolido, todos somos esclavos, del dinero, de las deudas, de los bancos, del trabajo, de la presión de la sociedad, del hambre, y muchos también de los lujos, la avaricia sin límites, y la explotación a los demás.

¿Cómo te van a dar un salario de poco más de $300 al mes por tu tiempo de cada día, por tu vida? ¿Cómo se acepta eso con tal de medio vivir, para apenas pagar lo básico, lo necesario, casi quedándose con necesidad?

En estos días, no puedo guardar las apariencias, ni ponerme máscaras, ni andar por ahí llena de maquillaje. Mi verdadero yo, está lleno de miedos, ocultándose de todo, pero eso, todos lo saben. Lo enfrento y no me da pena decirlo, si alguien no lo ha vivido en hora buena, pero si alguien lo ha sufrido, sabrá que es la realidad de muchos en el mundo, en algún momento de sus vidas.

No sé si tengo valor, no quiero darme cuenta que una mirada puede voltearse hacia mi vacía de cariño y aceptación, no quiero pensar que se piensa mal de mí, que no se tiene el concepto justo, no quiero sentirme botada, ni rechazada nuevamente, despojada de esa comprensión que sí es cierto, espero que tengan de todo lo que hay dentro de mí y que no sé explicar. Como cuando batallo contra el mismo amor que necesito para respirar y que me hace vivir, sin entender el porqué.

Necesito llenarme de autoestima, de paz, de tranquilidad... Necesito que alguien me tienda la mano, y me dé abrigo en su corazón y una oportunidad.

Y agradezco al Julio de mis amores, sin cuyo amor y apoyo no sabría qué hubiese sido de mí para superar ese momento. Te quiero amor.

19/01/2007

Miedos

20070921175435-f100804-b-las-flores-i-posteres-julie-vance.jpg

En estos días, prácticamente un mes que no he tenido el tiempo para escribir me he dado cuenta de tanto... Una vez leí que como humanos sufrimos una metamorfOsis invertida: nacemos siendo bellas mariposas y con el paso del tiempo, de las experiencias y de los dolores de la vida, nos vamos convirtiendo en feas orugas; y creo que es verdad.

He descubierto últimamente que es posible que no haya aprendido bien a amar: que aún sea egoísta, insegura, que tenga complejos, esos de la edad, las cicatrices del cuerpo, la gravedad, la celulitis, y sobre todo los complejos que nacen y yacen en la mente y que muchas veces no nos dejan vivir... Porque por todo lugar observo chicas y mujeres de revista que me hacen darme cuenta de todo lo que no soy; las curvas perfectas, las piernas firmes, los senos, sus rostros, sin flacidez, sin celulitis, sin arrugas, sin canas, sin dolor... En esas edades en que no era necesario hacer dietas o ir al gimnasio para poder decir "me mantengo". Y olvido por completo lo más importante: lo que soy, lo que cada experiencia me ha hecho ser, creciendo, viviendo, aprendiendo, y que cada año en que mi cuerpo ha cambiado ha sido una lucha contra y a favor de tanto...

Quizá aún la vida aún no me ha enseñado a amar bien, a amar sin juzgar, sin pensar en mi nada más, a amar sin miedos, sin inseguridades, sin menosprecios a mi misma, amar de la manera correcta… Tengo miedo de no saber amar...

Descubrí que quizá no tengo lo que yo anhelaba a esta edad, que quizá no hago lo que deseaba haber hecho a esta edad, que quizá no logro tratar a los demás como yo esperaba hacerlo a esta edad, y sobre todo pero jamás menos importante, descubrí que muy posiblemente no soy la mujer que hubiese deseado ser a esta edad, o en realidad a cualquier edad de mi vida. La vida de repente un día nos hace un alto y nos preguntamos "¿qué estoy haciendo con mi vida?". Y es justo ahí donde todo, sin proponérnoslo siquiera comienza a cambiar.

Yo, he descubierto que me falta demasiado para convertirme en la mujer que quiero ser y en el ser humano que creía que era.

He ido conservando con cada día de mi vida, un sobre lleno de historias, por cada persona y cada vez que mi vida ha fracasado, que yo he dejado de ser lo que soñaba ser y me he convertido en una perdedora, en una persona frustrada, llena de dolor. Y tengo ahora un lugar que parece estar lleno de correo, con cada carta sin remitente para que no pueda regresarles el llanto, las noches sin dormir, las ilusiones muertas, la pérdida de ánimo, el dolor, las ruinas que dejaron de mi; para que no pueda quitarles cada pedazo de mi autoestima que se han dejado, cada tirón de piel que ahora deseara no haber dado, cada sonrisa que me hicieron enterrar en el dolor, el fuego que apagaron de mi corazón, mi dignidad.

También mantengo en mi alma cada remordimiento por cada error que he cometido, por cada palabra que no debí decir, o cada cosa que nunca hubiese deseado hacer. Y cada miedo que me ha hecho pensar más de la cuenta en cosas que nunca iban a pasar y que he recreado cada vez en mi mente para hacerme daño a mi misma, sin medida, sin poner un límite, dañando las fibras más profundas de mi alma, de forma incalculable e irreparable, como si no estuviese pasando nada, y sin sentir la mínima culpa.

He descubierto en estos días, que yo misma he alejado muchas veces a la gente de mi vida, que yo misma me he ahogado en llantos mudos para no ceder, que yo misma he ido agregando una espinita más a mi propio corazón, y sobre todo que he sido yo misma quien ha cedido a la debilidad y a la destrucción propia, tanto que hubiese podido ganar con amor propio y con mucha dedicación a mi misma.

Escribo aunque algunos lean, para mí misma, como una terapia propia e íntima, porque al descubrir esto les cuento que he querido cambiar, pero no sé por dónde empezar a hacerlo. Quisiera ser la joven hermosa que alguna vez caminó por estas calles, sin complejos, sin sentirse fea o diferente por pura estupidez y nada más, y no hablo de que sea fea por fuera, porque posiblemente no lo soy, lo más dañino, lo peor de todo es que de dentro me siento fea, eso es lo peor.

Quiero empezar de nuevo, reconstruirme, renovarme en cada pensamiento, y dejar de ser lo que creo que veo, para ser lo que yo sé que soy, y que he ocultado tras mis miedos por tanto tiempo. Quiero volver a encajar en el mundo, como una persona íntegra y completa, y no minimizándome como un pedacito de lo que soy.

16/09/2006

Oraciones incompletas

20080104173949-2300-2034-b-lirios-posteres-claude-monet.jpg

Hola. Hace mucho no escribo por aquí, ni por sus blogs, debo comenzar diciéndoles que no ha sido por falta de interés, me han hecho mucha falta; pero la justificación está más que justificada. Mi hermanito vino por un mes de vacaciones, y eso consumió mucho de mi tiempo, casi que todo, más aún ahora que estaba de vacaciones... Les cuento que viene cambiado, más maduro, y sobre todo muy bien y con una visión diferente y muy buena de la vida. Pero ya estoy de vuelta, y en este tiempo escribí algunas cosas que ahí les compartiré.

Hoy por hoy, quiero comentarles algo. La familia debería ser el hogar del amor, la bondad, el compartir, y sobre todo el apoyarse. Pero no todas las familias son iguales, hay muchas que son un poco diferentes, pero al mismo tiempo igual a otras muchas, y ya eso es una carga un poco pesada a veces, y muy liviana de vez en cuando. Claro a pesar de la situaciones difíciles, también existen momentos preciosos en ella.

Generalmente cuando la gente habla de sus padres, sobre todo de su madre, es algo muy especial y casi nadie concibe pensar en madres que no sean buenas y que merezcan lo mejor. Pero es que no todas las madres son iguales, ni tienen el mismo corazón. Pero todos tenemos madres diferentes, y no por eso debemos juzgar a quienes las adoran como santos, y a quienes no se llevan tan bien como malos hijos, porque cada caso, igual que cada madre y cada hijo, es diferente. Algunas madres son muy muy buenas, otras con un poco difíciles, unas se despreocupan de sus hijos totalmente, otras son super celosas de ellos, en fin, todas vienen en tamaños, colores y corazones diferentes. Algunas nos hieren, otras nos llenan de amor, algunas se preocupan por nosotros, otras no, algunas nos dan todo, otras solamente piensan en ellas, algunas crean excelentes relaciones familiares, otras, somalente traiciones y problemas, algunas son valientes mujeres, otras siempre son víctimas. Pero la que tenemos, aunque quizá en mucho no la entenderemos, porque no somos ella, siempre será nuestra madre, la que nos dio la vida.

De cualquier forma, ellas, las madres, crean tanto de nosotros, que causan alegrías y dolores en el corazón, nos brindan actitudes, miedos, fortalezas, que cada día estarán en nuestras vidas. Y para conocernos y conocer mejor lo que sentimos sobre ellas y sobre cómo han influído en nosotros, hay un test que se llama Test de las Oraciones Incompletas, no recuerdo ahorita el nombre del psicólogo a quien se le debe su creación, pero es muy bueno, para aprender a conocerse un poco más, para hacer un poco de catarsis interior, privada, personal. Se trata de escribir algo para terminar cada una de las frases cortas que nos da, sin analizarlo mucho, con la verdad y el corazón, luego se lee; puede a veces ser un poco doloroso, pero es muy revelador, y lo bueno es que nos ayuda, nos da una mano para conocernos y ser mejores seres humanos. Les dejo aquí una pequeña parte.

Me gusta...  El tiempo...  Quisiera saber...  En el hogar...  Lamento...  A las horas de acostarme...  Los hombres...  El mejor...  Me molesta...  La gente...  Una madre...  Siento...  Mi mayor temor...   En la escuela...  No puedo...  Los deportes...  Cuando yo era niña / niño...  Mis nervios...  Las otras personas...   Sufro...  Fracasé...  La lectura...  Mi mente...  El impulso sexual...   Mi futuro...  Yo necesito...  El  matrimonio...    Estoy mejor cuando...  Algunas veces...   Me duele...   Odio...  Este lugar...   Estoy muy...   La preocupación fundamental...   Deseo...   Mi padre...   Yo secretamente...   Yo...   Las diversiones...   Mi mayor problema...   La mayoría de las mujeres...   El trabajo...   Amo...   Me pone nerviosa...   Mi principal ambición...   Yo prefiero...  Mi problema principal...   Quisiera ser...   Creo que mis mejores actitudes son...   Mi personalidad...   La felicidad...

Bueno ahí está, suerte, lo principal es hacerlo a conciencia, siendo muy honestos, al fin y al cabo solamente uno lo va a leer, y de verdad ayuda mucho. Un gran abrazo, su amiga.

17/08/2006

Decisiones

20080104171656-ma057-b-strength-posteres-sybil-shane.jpg

Tengo que decirlo, estoy feliz, feliz, feliz...  Y este será un post limpio y sincero del corazón, recién escrito tecla por tecla sin pensarlo, solamente escrito por sentirlo...

He comenzado una nueva etapa de mi vida en todos los sentidos. Cambio de trabajo (futuro porque aún no, estoy de vacaciones), escribo un libro (que espero publiquen), me renuevo interiormente, nueva edad (esa es la parte dura), amor, paz interior, y sobre todo VIDA!

Años, igual a experiencia, a experiencias varias, a amor, a felicidad, a enfrentar las cosas de la vida, a aprender tanto... Estoy en una edad en que comienzo a ver el valor de tantas cosas, a recordar tantas partes de mi vida, a ser otra vez yo, esa persona que quería ser y que posiblemente había olvidado.

He descubierto la importancia, el valor agregado que tiene saber elegir...

Es impresionante lo importante que se hacen ciertas cosas en la vida después de algunos momentos, y de muchas experiencias... Por ejemplo, algunos escriben sobre algunos artículos, allá ellos, no puedo controlar lo que piensen los demás, ya hice lo mío y les escribí, pero bueno, igual le agradezco sus consejos. Antes me hubiese arruinado el día, y preocupado, ahora eligo tomar las cosas más a la ligera. Por ejemplo, en mi trabajo eran casi insostenibles tantas situaciones, y antes me hubiese hechado a morir, y estoy tan tranquila por no estar ahí, porque elegí tomar la decisión de que no podía dejar que un trabajo por bueno que fuera tomara provecho de mí, yo soy más importante íntegramente que cualquier otra cosa... Por ejemplo, he tomado vacaciones porque las necesito, a pesar de haber tomado algunas hace poco, pues las necesito, y mi hermanito esta de visita por vacaciones también... Ya no es mi hermanito, ha venido hecho casi todo un hombre, mi hermano, más responsable, más decidido, más El... y eso es bueno. Y yo estoy súper feliz...

Ya a estas edades he decidido que la vida se debe vivir, disfrutar, cada día... Que es simple y que nosotros la complicamos, estoy un año más viejilla, pero llena de todo lo que deseaba tener, agradecida con Dios por todo, y sobre todo orgullosa de mí misma, porque estoy sufriendo una gran metamorfósis, y estoy viviendo uno de los mejores momentos de mi vida....

Decidir es tan importante y simple, como necesario, y las decisiones que tomemos hoy, determinan nuestro futuro... Somos la parte más importante y fundamental de nuestra vida, porque nosotros la controlamos en muchas cosas, la guiamos y la dirigimos a donde ella nos va a llevar, y eso hace que nuestras acciones y reacciones sean lo más importante para poder encontrar esa felicidad interior que tanto buscamos...

03/08/2006

Quinces...

20080104171826-ax073225-36-24-b-confidence-posteres-robert-llewellyn.jpg

Deseara contarles que no voy a escribir más del trabajo porque estoy un poco decepcionada con el tema, por mi trabajo propio. Pero que quiero contarles una historia...

Hace 15 años, sí 15 años, es toda una vida, pero al mirar atrás a pesar de ver todo lo que ha ocurrido en ese tiempo, parece que fue ayer... Y dicen que lo que hagas en la vida tendrá eco en la eternidad y comienzo a creer que es más que una verdad...

Pues bueno, hace 15 años cuando aún era una niña, (bueno casi una niña) era la "nueva" en un pueblo de mi país, en una nueva casa, sin conocer a nadie. Pero como es normal pues se va conociendo gente, te vas sintiendo cómodo en cada nuevo lugar, por puro instinto de supervivencia. Un día de repente noté que tenía un vecino, era un chico guapo con unos ojos preciosos, y una sonrisa siempre en sus labios. Lo veía, y creo que él me veía, nos mirábamos... Con esa sonrisa de adolescentes que se hace ahora con los años tan jocosa y que solamente trae recuerdos graciosos de nuestra vida.

Recuerdo que iba y venía de la universidad mientras yo iba al colegio con sus libros en la mano; y que pasaba hoooooras limpiando su tabla de surf frente a mi casa, en la acera de su casa. En aquellas épocas yo no soportaba a los "surfeadores" porque pensaba que no me caerían bien, entonces cuando lo veía algunas veces nos poníamos a discutir -de buena manera- sobre las cosas, y eso era medio de enojarse, perosiempre resultaba agradable. Recuerdo una vez en que me dijo que la mejor película del mundo era "Punto de quiebra" la de unos surfeadores y un policía (Keanu Reeves), y al yo decirle que no, me dijo: "mejor hablamos cuando usted tenga más criterio..." y se fue. Y no se imaginan lo enojada que yo me puse... Ji ji ji, esos son los recuerdos imborrables de la juventud, que ahora nos hacen morirnos de risa. Y obviamente debo agregar para fines exclusivamente aclaratorios que estoy segura de que los dos ya hemos cambiado, y mucho.. Ji ji ji.

Pero él era dulce, persistente, amable, inteligente, eso lo recuerdo. Tuvo detalles increíbles conmigo, fue el primer chico que tocó a mi puerta para charlar conmigo, que me miró de una manera especial, que me dio un regalo, que me escribió cuando estuve de viaje, que me regaló un libro: "El Principito", pero que ante todo siempre fue mi amigo.

Y se quedó en mi memoria... con recuerdos bellos de charlas y discusiones de amistad. Posiblemente y desde que me cambié de pueblo, le he visto únicamente 2 veces, una muy agradable, y otra que casi ni hola nos dijimos porque íbamos corriendo. Y ahora me pregunto, ¿si yo quisiera ser nuevamente su amiga, él lo sería de mí? ¿Me guardará algún rencor? Digo esto porque deseo contactarle, para saber qué de su vida, si estábien, si se casó, si tiene hijos chiquitines, qué ha sido de él. Espero que no vaya a tratarme mal, o feo, porque como dicen que todo se devuelve, y yo que tantas veces no me porté a la altura y fui un poco descortés, pues podría merecer algún mal trato...

Lo curioso es que llevo casi 3 meses acordándome de él y justamente le escribí una carta, muy de amistad, muy del corazón como suelo hacerlo, y acomodando unos papeles, encontré en una caja cuidadosamente desordenada una agenda casi prehistórica con su nombre y su teléfono... Y sí, después de todo eso, y de pasar pensándolo, me atreví y llamé... No sabía si habían cambiado el número o no, pero por suerte aún era ese...

Hablé con su madre a quien siempre quise mucho, me recordó casi de inmediato, me contó algunas cosas y me dijo que mi amigo no estaba en el país... ¡Tanto esfuerzo y no estaba...! Buscando encontré un e- mail; no sé si será el correcto o no, pero le envié mi carta, que espero no llegue en un mal momento, y que no la tome a mal, porque muchas veces las cosas se mal interpretan de tantas maneras, pero sí espero que la tome en cuenta. Porque mi intención no es mezclarme donde no debo estar, para nada, si sería feliz de saberlo enamorado, pleno y feliz; sino hablar de amistad, con cariño, con respeto, con ese interés de saber qué ha pasado en tantos años, en la vida de un gran amigo. Por algo será que se dice que la amistad es un tesoro mágico e inolvidable...

Y me gustaría poder ser su amiga después de todo, después de estos "quinces"... Quince años, una vida entera... El no lo sabe aún, pero él comenzó a formarme el carácter, la fuerza que tengo para discutir, y en mucho mi forma de ser, le tengo un cariño, un aprecio, un amor especial de amigos, de recuerdos; pero temo que lo que pueda recibir ahora, como todo cambia, y el mundo da vueltas, sea un desprecio. Ojala no sea así... Porque tengo tantas ganas de volver a (re)conocerlo, para charlar y reírnos recordando... Para alegrarme de sus éxitos, de sus amores, de sus hijos -si los tiene-, de su vida; como cuando uno se reencuentra cada vez con alguien especial. Pero para verdades el tiempo...

Es con cariño que escribo, y más cuando he hablado hoy de él. Mi amigo de chica, que no sé bien si sea mi amigo de "joven".

"Sólo con el corazón podemos ver correctamente, lo esencial es invisible para los ojos."

Antonie de Saint-Exupéry

19/06/2006

Las mejores cosas de la vida son gratis.

20070914232439-ph0187-b-puesta-de-sol-en-hawai-posteres.jpg

Alguna vez me he preguntado qué es realmente lo esencial para vivir...
He pensado que simplemente estar vivo, pero luego he caído en cuenta que para estar vivo, se necesitan fuerzas, agua, alimento, sueño, aire, y ganas de vivir. Pero con el paso del tiempo es curioso observar cómo se cambia de formas de pensar al respecto: en mi caso personal, de niña, ni siquiera tenía noción del tiempo, de los gastos, de las preocupaciones, de nada... Pero aún así guardaba en un cajón esas "heridas" que me acompañarían hasta hoy (el divorcio de mis padres, alguna que otra separación, la soledad, los juguetes que quise y nunca recibí, aquellos castigos por mis travesuras, y los rechazos que te hacen sin saber todo lo que te van a doler por siempre.)

Luego, ya de joven en plena adolescencia, pensaba que lo esencial para vivir, era la música, intentar vestir a la moda (si te gustaba y te sentaba bien claro está), o inventar tu propia moda personalizada (cosa que siempre hice muy bien), hablar de esos chicos guapos que había en la escuela, y bueno para mí, aprender Inglés. Y ahí también iba guardando en un cajón más “heridas” (sentirse mal, humillado, despreciado, con el corazón destrozado; no poder hacer algo que quieres por estar castigado.)

Ya en la universidad, el mundo comenzó a parecerme diferente, comencé a experimentar cambios, (quizá más de los que hubiese querido), en mis gustos, en mi forma de pensar, en la manera de ver y analizar el mundo a mi alrededor. Y seguía guardando “heridas” en un cajón, que no todos eran mis amigos, que algunos de los que yo pensaba no lo eran, que se pierde algún curso.)

Más adelante, ya en medio del trabajo, y de la universidad, con los días eternos llenos de poco alimento (porque no daba tiempo ni de comer), y las desveladas noches vacías de sueño, comencé a formar a la persona que soy... Y seguía guardando “heridas” en un cajón que ya no tenía espacio ni para un suspiro (el cansancio que nadie comprendía, el esfuerzo que nadie reconocía, el corazón que confiaba y se volvía a destrozar.)

Creo que la vida desde el mismo momento en que somos concebidos comienza a formarnos, pero que la manera en que nos forma, es determinada por cómo fueron formados nuestros padres, las personas con las que nos relacionamos a menudo, por el ambiente que nos rodea, por las experiencias, y la actitud que tomamos frente a ellas, e incluso por los traumas y éxitos de nuestros padres. 
Pero esa misma vida que en cierta manera está ya predeterminada en su forma, se termina de formar cuando vemos el mundo por medio y con nuestros propios ojos, cuando vivimos nuestras propias experiencias haciéndonos responsables de nuestros actos y muchas veces, de nosotros mismos, aunque en realidad nunca terminamos de formarnos porque cada día es algo nuevo, cambiamos y vivimos nuevas experiencias.

Cuando paseas por los pasillos de la universidad, o de el trabajo, haces algo más que simplemente caminar por ahí, no sé cómo explicarlo del todo, pero ahí, en esas aulas y oficinas frías, llenas de gente, entre esos libros tan usados, y esas computadoras y teléfonos que te están esperando, en esas largas noches e interminables días, en esas horas "cero" que te aterran para llegar a un examen, o para entregar un trabajo final, en ese tiempo compartido con gente tan variada, en esos días llenos de amistad y de traición, de fracasos y de éxitos, llenos de ansiedad y de sueños. Ahí justamente, es cuando comenzamos a cambiar y a ver el mundo, tal y como es, y no precisamente como nos lo habíamos imaginado.

Con el tiempo te vas sorprendiendo al ver que todo lo que crees haber aprendido no es sino una pequeña parte de lo que es realmente la vida; te das cuenta de que te falta tanto, pero, al mismo tiempo te llenas de vida, por el gozo que te produce vivir, en un mundo que te ofrece algunas altas, y devastadoras bajas, traiciones y desamores, pero a la vez, sorpresas agradables y algún corazón. En un mundo que te sana los oídos con canciones de Sabina, con piezas de Strauss, con palabras dulces llenas de amor. En un mundo que a pesar de tanto daño, te ofrece un poco de cariño, que te da libertad de ser y de vivir, que puede causarte heridas, pero que te da a cambio, un poema de amor, y para ser honestos en un mundo que te ha dado más de lo que quisieras pedir

Con el paso del tiempo, uno conoce otros rincones del mundo, se entera de cosas que jamás pensó, conoce gente, se cae, se levanta y se vuelve a caer, para intentar levantarse otra vez; e incluso sufre, llora, padece soledad, pero está vivo, puede sentir un beso, dar un abrazo, expresar una lágrima, y eso es parte de lo esencial... Con el paso del tiempo, uno tiene que intentar guardar todo lo que ya hemos guardado con los años en ese cajón de “heridas”, e intentar superar los dolores, las traiciones, y agradecer la vida, y todo lo que nos da, desde abrazar a un hermano, hasta ser felices, y amar. 

Lo esencial para vivir, es tener vida, respirar, contar con un gran amigo, tener alguien a quien querer, hacer algo que te haga sentir útil, no conformarse e intentar hacer siempre más, aunque sea en cosas pequeñas, pero hacer y dar más. Entregarse al amor (de todos los tipos) con todo el corazón, aunque ya te hayan herido. Quererse a uno mismo, hacer lo que nos gusta, leer, saber comunicarse, no ser egoísta, valorar lo mucho que se tiene aunque sea poco, porque hay otros que no tienen nada, y por supuesto dar amor… (Y todo esto gratis.)

“Creo que muchas veces detenemos nuestra vida esperando que el mundo nos vea, en lugar de movernos para intentar ver el mundo que nos abraza a la vida.”

30/05/2006

Del tiempo y la distancia

20080104171927-862-1-.jpg

Hoy la mañana es espléndida, llena de luz, con rayos de sol que no queman, y una brisa que refresca. Me pregunto cómo será la mañana allá? Tan lejos, y a la vez tan cerca...

Pues sí, llegó el día, sobreviví, y estoy aquí, y mi hermanito allá... Esa es la razón por la que mi vida ha estado de cabeza, vuelta loca, sin horarios, y definitivamente fuera de esta órbita regular en la que siempre se maneja. Tomé una semana de vacaciones (que fueron para trabajar) para ayudar con las cosas del viaje, que no es de simple trabajo o turismo, por lo que la cantidad de artículos por llevar y la lista de cosas por hacer se multiplica, (lo que se va a necesitar en más 8 meses, empacar, que la cena, que las despedidas por tiempo, que guardar, que hacer, etc...) Lo que queda de último es dormir, y hacer todo lo que en realidad se tenía planeado...

Yo no pude hacer ni la comida con los amigos de mi hermano, ni la carta, ni nada, no me alcanzó el tiempo, ni para llorar...  En fin, lo que sí hice fue escribirle a mi hermano, que ya no es mi "hermanito", sino un joven que está creciendo, algo que me salió del corazón, para hacer el intento de decirle lo que siento... Porque de los miles de tipos de relaciones que existen entre hermanos o familiares, creo que Dios me bendijo con darme la más hermosa relación de hermanos, entre dos que nos apoyamos, confiamos y nos queremos mucho el uno al otro. Soy la persona más feliz del mundo de tener el hermano que tengo y de el regalo que Dios me dió con su amistad; porque no precisamente ser hermanos significa ser los mejores amigos, pero en mi caso Dios me bendijo.

Quizases…

Quizá después de la noticia no podía expresar con palabras lo que sentía mi corazón.

Quizá no la esperaba tan pronto, y me ha desarmado.

Quizá es que conforme va pasando cada día, soy más consciente de lo que va a pasar.

Quizá sí comprendo, que eso es lo que tú has elegido y que es importante para ti.

Quizá también veo que vas despertando a la vida, a la madurez, y a la responsabilidad.

Quizá mi corazón no sabe darme el permiso de esa aceptación.

Quizá he pasado mucho tiempo -demasiado-, dedicándome por entero a la rutina.

Quizá me he abandonado en las pequeñas cosas, y en el “después”.

Quizá la vida me ha hecho más pequeña y menos fuerte.

Quizá también dependo mucho de ti.

Quizá me ha dolido reconocer que puedes llegar a donde quieras, sin mí.

Quizá no estaba preparada para ver que eres el único dueño de tu destino.

Quizá ya sabes cuánto me alegro de que tengas esperanzas y sueños propios.

Quizá no quiero que me juzgues a mal porque esto me duele.

Quizá me he acostumbrado demasiado a que seas mi mejor y único verdadero amigo.

Quizá sólo confío en ti, y siempre me das un sabio consejo.

Quizá eres mi hombro para llorar, mi abrazo para reconfortarme, y mi sonrisa para vivir.

Quizá me siento mal por los momentos en que te he fallado.

Quizá me duele no haber sido mucho mejor.

Quizá quisiera tenerlo todo para dártelo.

Quizá no has notado lo mucho que significas para mí.

Quizá eres parte de mí, y te tengo en mi corazón.

Quizá nunca te he dicho lo mucho que te admiro y lo orgullosa que estoy de ti.

Quizá espero que me sigas teniendo la confianza para decirme lo que es importante.

Quizá saber que no estarás en casa para cuando llegue del trabajo me pone triste.

Quizá me harás muchísima falta para hablar de tantas cosas, y hasta para molestarme.

Quizá te necesito para sentirme feliz.

Quizá te quiero demasiado para tenerte lejos.

Quizá eres el mejor hermano que pude haber tenido.

Quizá Dios me hizo ver que mi vida es especial gracias a ti. 

Te quiero mucho, tu hermana.

Mayo, 2006 

12/05/2006

Ser más...

20080104172057-z214008-b-romanticismo-posteres.jpg

Puede sonar posiblemente muy ególatra, pero creo que soy superior de lo que me he situado a mí misma en muchos aspectos; creo que me he reducido a mí misma en tantos campos y aspectos, y he perdido –atrozmente- el tiempo de muchas maneras. No voy a decir que el tiempo que se pasa en la vida realizando cosas que no precisamente son lo que esperábamos es tiempo perdido, no, eso es experiencia, pero eso es también un alegato que sirve de una excusa y que nos damos a nosotros mismos para continuar por el camino trazado, ese camino que exclusivamente nos lleva hacia donde ya han ido todos los demás, y de esa manera nos conformamos con hacer cosas mínimas, dejando atrás nuestro potencial.  

Sí, he perdido tiempo de muchas maneras, mientras me conformaba con las migajas que la vida me podía ofrecer, mientras me limitaba a recoger las sobras que dejaban los demás, mientras me compadecía de mí misma por los problemas “enormes” que tenía, en lugar de buscar soluciones. El tiempo se me ha ido mientras lloraba en mi cuarto por amores que nunca supieron estimar lo que hay en mí, sencillamente por no ser las personas adecuadas, el uno para el otro; he perdido porque me he dejado vencer por muchas cosas y muchas personas en la vida, renunciando a ver el panorama al final de la batalla, porque me he dejado doblegar por otros a los que yo misma les he concedido el hacerlo al juzgarme inferior que ellos. Yo misma me he permitido perder, he provocado un inconmensurable deterioro en mi persona, originando mucho de ese daño del que me quejo y posiblemente culpo a otros.  

Hoy siento el corazón oprimido, y el llanto casi rozándome el alma, porque tengo 29 años y no sé hasta dónde he llevado mi vida, y cómo me he hundido a mí misma… Dicen que tener lástima por otros es una pérdida de tiempo, y que tenerla por uno mismo es aún peor. Y no sé hasta qué punto, me he perdido en mi propia miseria.  

Mi vida, qué ha sucedido con ella, con la persona que conocí en mí, que tenía tantos sueños, metas, propósitos. No me reconozco, ahora limitada en tantos campos, enteramente conformista, y relegada. ¿Por Dios, qué nos dejamos hacer por nosotros mismos en esta vida? ¿En qué nos convertimos?  

¿Cómo puedo enfrentarme a la vida con paz interior, con la frente en alto, con satisfacción interna, si he dejado tantas cosas por la mitad, o casi a medio metro de llegar al final, a medio camino de obtener lo que me hizo iniciar la lucha? Innegablemente de esa forma únicamente he conseguido minimizarme más, sentirme menos completa, menos útil, e incluso menos realizada. Porque uno triunfa de muchas maneras en la vida, pero una de esas maneras es alcanzando ó logrando las metas que algún día nos propusimos. 

Yo lo reconozco, me he volví conformista por la vida, por el trabajo, por las relaciones, por mi tiempo; he reducido a mi persona –que creía íntegra- a ser una más del montón, de los que se resignan, de los que se dejan vencer. He dejado que una dificultad me haga sentirme menos y me haga abandonar metas que estaba a punto de alcanzar; he perdido oportunidades, por sentirme “a gusto” con lo poco que tenía pudiendo tener más, he dejado que mi corazón se involucre con hombres no correctos, sabiendo que saldría herida; y eso lo he permitido únicamente yo.

No podemos justificarnos ni lanzarles a otros, culpas que nos corresponden de manera exclusiva. NO. Las cosas las dejamos pasar nosotros, nosotros instruimos a los demás en cómo nos deben tratar, nosotros nos ponemos nuestros propios límites, nosotros nos rendimos ante las circunstancias; nosotros únicamente nosotros, y eso duele mucho, porque somos nosotros mismos -como dicen- los creadores de nuestro propio destino, y si creemos que estamos encerrados en un período del tiempo en que nos sentimos infelices, solamente nosotros nos hemos encaminado hacia allí. 

Duro, sí; difícil de confrontar, también; pero totalmente verdadero. Me permito colocar un ejemplo, ¿cuántas personas nos manifiestan las estadísticas están desempleadas? ¿Se han fijado en los centros comerciales esas tarjetitas de cumpleaños que hacen prácticamente a mano, esos floreros que hacen con vidrio soplado, esas flores disecadas que venden con cintas de colores, esos “adornos” que vemos tan curiosos hechos en casa por alguien con ingenio, y a base de residuos de cualquier material? Entonces no es que no existe manera de hacer las cosas, simplemente es que nos limitamos. Sé que es difícil para muchos encontrar un trabajo, pero la vida brinda oportunidades, simplemente no las queremos ver.  

La vida la reducimos a tan poquito siendo tan grande, casi tan grande como nuestros sueños; y en esa reducción, nos sometemos a nosotros mismos y ni lo aceptamos, ni queremos ver la salida. Tampoco es que vamos a ser los salvadores del mundo, pero sí podemos al menos alcanzar lo que nos hemos propuesto en la vida. 

Muchos de los que nos rodean no es que se han limitado, simplemente ya alcanzaron lo que más querían, y si nosotros no lo hemos hecho, pero nos conformamos con “algo” para ir sobreviviendo, resignándonos de muchas maneras, nos estamos cortando las alas… 

Así que he decidido que quiero más, y no sé cómo lo voy a lograr, pero lo voy a intentar. No es que tenga a menos lo que hago, porque gozo de tener la suerte –como muchos de nosotros- de cada día en cierta forma colaborar en algo con la humanidad. Pero voy a organizar mis propósitos, mis metas, lo que he hecho y he dejado de hacer; voy a cambiar, a crecer en intenciones, porque aspiro realizar algo que permanezca, ser una mejor persona, sentirme más plena, ser más, encontrar mi sitio…

19/04/2006

Gente buscando gente

20080104174139-20071108083207-eres8.jpg

Cuántas veces nos hemos llenado de excusas, de discursos mal creados e historias que en el fondo no nos creemos ni nosotros mismos...

Dejémonos ya de tanta alharaca y vayamos al punto y seguido. “A todos, absolutamente a todos nos hace falta un corazón...” Nadie puede ser tan omnipotente para sentirse poseedor de tal poder, de no necesitar cariño.
La verdad, la pura y transparente verdad es que cada uno de nosotros es dueño de un corazón solitario, y buscamos en nuestra vida cotidiana otro corazón, para sentirnos vivos. Vivimos esperando inconscientemente encontrar una persona especial que nos haga sentir vivos, y la realidad es que no sabemos siquiera si estamos preparados para eso. Somos seres ambulantes en un mundo que llenamos de ocupaciones y estereotipos que ya son asumidos por la sociedad como los correctos, para poder subsistir y encajar perfectamente en esa figura que crea la vida de nosotros, pero que en realidad desconocemos, porque no refleja lo que hay en nuestro interior.

Hace unos años, muchos quizá, yo no me imaginaba la mujer que soy hoy, en muchos aspectos. Mientras crecía, siguiendo las pautas de ese mundo de agujetas color de rosa que me habían fabricado; me imaginaba profesional, trabajando, siendo esposa y madre, –el típico prototipo según la escala de la perfección, ya establecida por la sociedad en la que vivo- al menos de este lado del mundo... Los latinos –según dicen- somos seres mucho más entregados a la familia y al amor que muchos otros. Pero en realidad no sé hasta donde creer ese cuento de hadas, porque el índice de divorcios e infidelidades incrementa estrepitosamente cada día. Claro, de ser totalmente sincera, yo nunca me imaginé tan así, ni nunca fijé mis metas desde esa perspectiva nada más, tenía en el fondo otros planes, algunos ya realizados, pero claro sí me imaginaba acompañada, profesional, feliz, satisfecha…

Hoy me veo después de tantos años, delante de esa jovencita que fui, cuando no era ni la mitad de la mujer que ahora soy, y siento la nostalgia de esa inocencia, de esos sueños llenos de fantasía que tenía y conocía como la “realidad” en aquel entonces: cuando creía que el amor era eterno, que cuando alguien te decía “te quiero” era verdad, que el amor era una explosión de sentimiento de esas que sólo vemos gracias a la pantalla grande, -aunque el cine se mude a nuestra casa, al sofá de la sala de estar-, de esas fantasías que te llenaban el pecho de mariposas, y te hacían fantasear horas con otra persona, enamoradas de ese “ideal ficticio” que nos habíamos creado, al que ya le habíamos concedido tantas virtudes inexistentes, que no era para nada amor real…  

Me detengo un minuto y me veo a mí misma, a la persona que soy hoy, y veo a la mujer que hay dentro de mí: una mujer llena de cicatrices, llena de dolores sin curar, que no hay doctor ni medicinas que los puedan sanar, realizada en algunas cosas, orgullosa de lo que ha hecho en otras, pero también llena de vacíos, llena de temores, sóla; una mujer que ya tiene “balas diminutas en el corazón” como decía Gabriel García Márquez.  Una mujer que cambió todas esas irreales fantasías sobre el amor, por realidades que tal vez tampoco existen… Y me duele, decirlo, escribirlo, confesarlo, así sin censura, sin encogimiento, y con tanto dolor.

Hoy en día la mayoría nos encerramos en un círculo en el que jamás hubiésemos pensado entrar, nos levantamos cada mañana cinco días a la semana para acicalarnos, ir a trabajar, hacer lo que tenemos que hacer, salir del trabajo, ir al gimnasio, volver a la casa, medio masticar algo entre dientes, e incluso con alguna pereza, ver pasar los canales de la tv. Y nos dormimos para iniciar el mismo ritual al día siguiente. Los fines de semana, descansar es casi una alucinación, el sábado es el tiempo de hacer la compra del mes o la semana, de arreglar los desórdenes, de lavar, de cocinar, de ir al salón, de hacer los “mandados”, es un tiempo de más trabajo, para luego llegar y quizá salir el “sábado por la noche” un rato a regañadientes; casi contra nuestra voluntad misma, porque la costumbre de quedarnos en casa nos quiere ganar la partida, y el domingo –santo domingo- es el día eterno de “nosotros” para si queremos quedarnos durmiendo, o achantarnos frente al televisor a hacer literalmente “nada”. Porque si hay un tiempo en la vida realmente desperdiciado en casi un 80% sino más, es el que perdemos mirando el televisor. Aunque para suerte de algunos, existen todavía, programas de la BBC, Discovery, National Geografic, u otros que son muy buenos, pero por desgracia son los más pocos...

Y me pregunto: Qué vida es esa? O me retracto: Qué, esa es vida?

Dijo Joaquín Sabina en una canción: “No salgo a buscarte porque sé que corro el riesgo de encontrarte...” Y esa frase parece una predicción: la mayoría de nosotros estamos tan temerosos de encontrar lo que buscamos que nos conformamos con seguir recluidos en nuestro caparazón de miedo y protección.  La mayoría de gente que conocemos, (con algunas excepciones “extra-ordinarias” claro está, para gloria y esperanza de nuestra ilusión); está infelizmente casada, divorciada, son infieles felices, o son fieles no felices, tienen una pareja por hacer algo diferente, o están con alguien mientras quieren a otra persona, o están con alguien porque la persona a la que quieren ya no les quiere, o se quedaron con alguien por un hijo, o creen que quieren a alguien sin quererlo, o se excusan a sí mismos diciendo que no quieren a quien sea, por no darse la oportunidad, por temor a sufrir, por no intentar, ni luchar, ni querer vivir la vida, que cada día se nos va, a cada minuto; o son personas que están solos esperando que del cielo les caiga el amor sin salir a buscarlo. Y si hacemos números nos damos cuenta que esa situación es la que nos rodea en un gran número, claro si somos realmente sinceros y vemos a nuestro alrededor con ojos de verdad, y no de compasión, o pretexto.

Nos sentamos horas a quejarnos con los amigos de porqué estamos solos? Y qué hacemos al respecto? Cuántos nos preguntamos eso cada día, y nos quedamos encerrados en ese mismo círculo de amigos, de rutina, de todo, o mejor dicho de nada, sin mover ni un dedo del cuerpo para encontrar lo que queremos? Cuántos nos pasamos la vida construyendo muros para protegernos, sin darnos la oportunidad de arriesgar, sin percibir que si queremos estar con alguien es necesario arriesgar? Si no cambiamos el miedo, a salir nuevamente heridos, ni la costumbre de quedarnos solos para no sufrir; el amor no llegará a tocarnos la puerta sin habernos al menos “mirado pasar”. Debemos ir, salir nosotros a buscarlo, ya sea amor real, ó “casi amor”, para reconciliarnos con la vida y tener una ilusión para vivir de vez en vez. Si no hacemos algo para arreglar nuestro presente, dentro de unos años, muchos quizá, volveremos nuevamente a observarnos, y tampoco seremos lo que nos habíamos imaginado.

La vida favorece a las mentes positivas, a los que a manos llenas dan sin esperar recibir, la vida no ayuda al que no quiere ser ayudado, ni saca de la sombra al que no quiere ver la luz. Si nosotros no hacemos nada por nosotros mismos, nadie lo puede hacer. Si pasamos la vida llorando y arrepintiéndonos porque Juan, Luis, ó Miguel,  no nos quisieron, ó porque alguien no se dignó recibir nuestro amor, entonces nunca tendremos los ojos claros para mirar, ni el alma lista para abrazar, a esa persona que nos busca y que buscamos, y que aunque suene muy inexacto, algún día podríamos encontrar...

Dicen  que: “Los arrepentimientos son una pérdida de tiempo, porque son el pasado paralizándonos en el presente...” Y creo que es cierto!

08/04/2006

Fuera de mis fronteras.

20070921184802-pea0337-b-peanuts-think-big-posteres.jpgLa distancia limita la presencia física de las personas que queremos, pero el pensamiento no tiene límites, y donde sea que esté la gente que queremos, siempre estará en nuestro corazón…

La vida nos enseña que en la vida todo sucede por algo, aunque a veces nos cueste mucho entenderlo, e incluso nos duelan las cosas al punto de partirnos el corazón… Sé, y lo reconozco que en estos días he escrito tanto de tristezas, que casi debería titular el blog “con lágrimas en los labios”, pero la verdad es que son épocas, y esta época de mi vida está un poco teñida de ese sentimiento que te aprieta el pecho y te quita un poco el aire, poco a poco, y a veces de repente de manera inevitable, y te hace estallar en llanto. Pero espero, y lo sé que más adelante vendrán cosas muy bellas llenas de alegría y color, llenas de esperanza.

Hoy, sé que más allá de donde vaya cualquier sentimiento, el amor que se siente por un hermano, es de los más grandes del mundo, y es capaz de romperte el corazón al verte lejos, y de llenarlo al mismo tiempo de esperanza y alegría al ver que se cumplen los sueños de quienes queremos. En efecto para quienes lo leyeron, mi hermano, la persona a la que más quiero en el mundo, ha sido escogido para obtener una beca para estudiar en el extranjero, lo que él más ha soñado; esa enseñanza que le permitirá algún día, “tener la  bendición de salvar la vida de alguien con sus propias manos” como él mismo dice. Obviamente por eso, yo me siento muy feliz por él, llena incluso de un orgullo de que sea tan definido en su forma de pensar como para luchar y seguir por sus sueños, y llena de esperanzas de que Dios esté siempre con él y de que todo vaya muy bien.

Pero contradictoriamente, por otro lado, tengo literalmente el corazón partido en dos, lleno de alegría y con mucho dolor. No sé si tendrán razón y sea egoísmo, no lo creo, simplemente he sido siempre su “hermana-mamá”, y somos los dos mejores amigos, los confidentes, él es mi apoyo cuando no puedo más, ese bastón en el que yo confío para sostenerme cuando no tengo fuerzas, y la persona en la que más confío y creo en mi vida. Compartimos tantas cosas, vamos al cine, a comer, nos ayudamos en casi todo, vamos al gimnasio, somos los mejores amigos de verdad; por eso es que esto duele tanto, por eso es que el hecho de separarme por tanto tiempo, aunque él vuelva cada año, me parece algo tan difícil de manejar.

No sé, ni tengo idea de cómo voy a salir de la casi “depre” que tengo, por el hecho de quedarme sin esa mitad de mí misma, por el hecho de llegar a la casa y ver que todo está sólo, que mi madre –con quien por desgracia no tengo la mejor relación- está en su cuarto, y yo entrar al mío, y no escuchar ruido, ni ver (incluso) el desorden de las cosas algunas veces tiradas por ahí, de no tener a quien llegar a contarle lo que me pasó en el día, o con quien salir por ahí, de no tener con quien compartir mi vida en muchos sentidos. Mi hermano es como una parte de mí misma, y siento que se me parte el alma, pero me siento feliz y realizada por él, por su logro, porque cumpla sus sueños, y espero que Dios lo acompañe y lo guíe, y lo proteja siempre, y que todo sea éxito y prosperidad en cada paso que de.

La verdad esto se me parece –y no puedo evitar pensarlo-, a lo que debe sentir una madre cuando ya todos sus hijos hacen su vida y se van de casa, o cuando alguien vive con otra persona y en algún momento una de ellas se va y queda solamente el recuerdo y el vacío de todo lo que esa persona dejó…                                                                                                                                
Pero esto no es eso, es simplemente dolor de quedarme sola, y no compartir con él, saber que pasarán tantas cosas en su vida, de las que de una manera u otra –a pesar del Internet y el teléfono- no seré parte completamente, como cuando viva su primer amor, y verle esa mirada en sus ojos cuando esté enamorado, y saber que es feliz, de estar con él cuando gane una excelente nota y salir a festejar; pero bueno, ya seré una compañera cibernética en sus emociones y en su vida, y en esa nueva experiencia que esté por comenzar.

30/03/2006

Ya no hacen corazones que sepan amar...

20080104172800-anf177-happiness-posters.jpg

Estos días que me he aislado en mí misma, he intentado escribir mil veces, pero no lo he logrado. Hay algo en mí que cada vez me quita un poco de mi forma de ser, y es que a el dolor, le debo mi tan nutrida idea de no creer que el amor sucede, al menos no conmigo. Y no crean que me escondo tras lamentos, no, nada más lejos de la realidad; detesto la lástima, desde cualquier punto en que se presente, prefiero pensar en ayudar, en sentir empatía, en sentir cariño, pero no lástima. Esa sola idea ni siquiera me atrae un mínimo. Pero cuando hablo de que el amor no sucede, al menos no conmigo, lo digo por varios motivos…

Sí, me ha pasado el amor, yo he amado, o al menos he querido mucho, y creo, que me han querido, pero algo pasa, no sé si son los tiempos, la vida, la edad, lo exigentes que somos como seres humanos, lo que cambiamos, la sociedad, o todo junto; pero algo pasa, y al final muchas veces no pasan las cosas que esperamos y deseamos con nuestro corazón. Recuerdo cuando más joven me permitía a mí misma entregarme a la ilusión, ese tipo de amor que lo lleva a uno por los cielos, en el que idealizas a la pareja, y te pierdes en sueños, pero que no pasa de ser eso, ilusión. Luego con el paso del tiempo y de los dolores que deja atrás el entregar los sentimientos, ya no me entregaba tan fácilmente a las palabras lindas, ni a los sueños, ahora, tardaba más en creer, casi podría decirse que era incluso, un poco huraña, fría, dura, y luego, después de algún sufrimiento, creí ya no creer en el amor, me costaba creer más, esperaba cosas más reales y menos ilusorias…

Fue ahí que por motivos fuera de mi alcance, me embarqué en una travesía desconocida para mí y entré en una relación diferente, tal vez ni siquiera la mejor, pero no me percaté para evitarlo. Esa relación me cambió, me hizo ser más dura, más consciente, y menos consciente a la vez, pero me enseñó que amar y estar con alguien son dos cosas sumamente diferentes, me enseñó que incluso la costumbre, el deseo, o el creer que ya no hay nada más, puede encerrarnos en una relación que no queremos, me enseñó que después de estar con alguien, muchas veces no le quieres dejar por temor simplemente de estar nuevamente solo, y lo más importante, me enseñó que el amor no nace construido, que se da como los síntomas de una enfermedad (aunque suene feo decirlo así), empiezas con leves síntomas, y con el paso del tiempo, y depende de cómo los asimiles, crecen o desaparecen; nadie se muere en un segundo por una enfermedad, es un proceso mientras la enfermedad entra en tu sistema, se metaboliza, y se expande; así es el amor, primero te da una emoción, luego lo asimilas, y crece, si le das el tiempo y cuidado necesario, y si te arriesgas a vivirlo.

Ahora, es común que la gente viva de prisa, va al trabajo de prisa, come de prisa, hace todo en fracciones de tiempo en las que ni siquiera analizan para comprender realmente lo que hacen; y por eso quieren o pretenden que el amor también sea así, que en lugar de crecer poco a poco, nazca ya crecido; ya construido, no se dan el tiempo para saber amar, y disfrutar de todo lo que esas sensaciones ofrecen, ya sea bueno o malo, porque ya por el hecho de ser amor, o sus inicios –ilusión, cariño, atracción- , no significa que no incluya cosas que so siempre sean bonitas …

Alguna vez, como hace poco, intenté pero no resultó, darme la oportunidad de sentir, y arriesgar, después de todo lo que había creído, me rendí un poco de nuevo ante las armas de el cariño, la pasión, y la experiencia de vivir, y después de pensar que si algo llegaba iba a ser amor del bueno, pues por motivos fuera de mi alcance, y de mi comprensión, no se dio… Pero es un riesgo, lo tomé, y el arriesgar enseña… Yo hubiese querido intentar hacer las cosas bien, de forma real y honesta, como se hubiese podido hacer en ese momento, o como debió hacerse desde el principio, pero algunas veces, las nubes de dolor que arrastramos, llenas de miedos e inseguridades, no nos dejan avanzar, nos confunden, y nos hacen perder cosas buenas. Pero al fin y al cabo, todo pasa, algún día, pero pasa, y soy una mujer llena de amor para dar, y creo que el amor pasará alguna vez conmigo como yo lo espero, y realmente como yo lo merezco -“Porque el amor no se mendiga, el amor se merece”- Ya no hacen corazones que sepan amar, y eso, eso da miedo, porque amar es arriesgarse, y si ya la gente no se quiere arriesgar, entonces qué obtendrán en la vida, a qué se entregarán? Yo al menos, prefiero arriesgarme a vivir, que “vivir” sin vivir, aunque duela un poco cada intento…

“I just need a little time to see the world trough different eyes”      

-Sólo necesito un poco de tiempo, para ver el mundo a través de ojos diferentes-

27/03/2006

Lexapro y otros remedios.

20080104173059-03-ps10-1-b-now-i-know-posteres.jpg

He descubierto que muchas veces me pasa -hablando en primera persona-, que si me siento mal, me aíslo, me meto debajo de las cobijas, me escondo de todo, y lo único que me pasa por la mente es querer dormir... Es algo tan extraño, si me siento muy mal, siento temor de deprimirme, de sufrir, aún si en ese momento estoy sufriendo...

Lo que digo siempre es que necesito algo que me quite el dolor, que me apacigüe el corazón, que me haga desaparecer esos sentimientos y frustración de adentro. Me siento incapacitada. No me dan ganas de levantarme, de comer, de ir a trabajar, de salir, ni de nada. Lo único que quiero es dormir, desaparecer por un tiempo de esa vida que me ahoga. Pero sin morirme, obviamente.

Me he puesto a pensar exactamente qué es la depresión, y sin caer en ningún tipo de análisis clínico, me da la impresión de que más allá de ser un estado por el que pasa alguna gente, es realmente una enfermedad, que tiene causas diferentes en cada individuo, algo que incapacita, que degenera, desde la salud física, hasta la emocional. Y que como si fuera poco, te aísla de la sociedad, del mundo.

Cómo es que una persona puede desvanecerse en el dolor, y dejar que en cierta manera éste le consuma.  O será que el deseo de no sentir más dolor del que ya se siente, hace que la persona caiga en un estado de trance emocional, para protegerse, para no sufrir.

Lo peor de una depresión son los medicamentos, el saber que "dependes" de algo así para sentirte bien, o al menos un poco más normal, en esos días... Algunos te hacen sentir un alivio, un relajamiento muy apropiado, para el estado de estrés que se vivía antes, pero otros te dejan casi inmóvil, te hacen dormir y dormir, perder noción de ti mismo, e incluso hacen que tu cuerpo sufra, al no poder reaccionar en el momento que tú lo deseas, o te dan demasiados efectos secundarios. Cuando alguien decide tomar algún medicamento para apaciguar el dolor del corazón, es porque no tiene bajo control propio cómo aliviar el sufrimiento, y eso también le hace sufrir.

Yo, me aíslo, me desaparezco, y no hablo, eso debe de ser raro, pero todos somos diferentes.

"Hago a todos creer que soy diferente, pero realmente no sé cómo encajar..."

20/03/2006

Egoísmo -para bien o para mal-, no está bien.

20080104173714-7379-cat-b-tenor-posteres.jpg

Estos días perdí mi norte, mi sur y todos los puntos cardinales que me guían a tener un mejor sentido común. La verdad me siento tan mal y apenada por lo que yo misma forjé este fin de semana, que no sé ni cómo dar la cara, o la voz, y no tengo cómo ni dónde esconderme.

He sido durante toda mi vida, ese tipo de persona controlada, con algunas crisis claro está, como casi todo ser humano. He sido pacífica, sensata, noble, de gran corazón y de ningún rencor. Pero estos días me convertí en alguien débil, frustrado, inseguro en su máxima potencia, irritable, demasiado sensible, prejuicioso, y definitivamente indefinible emocionalmente.

He caído en razón de que la persona que estuvo en mi mente y sentimientos este fin de semana, en su mayoría no he sido yo, ni la sombra de lo que yo soy…

Hace algún tiempo, me sentía con todo el mundo por delante, cuando yo no era ni la mitad de la mujer que ahora soy, cuando el mundo era entonces demasiado pequeño para mí, porque yo era tan grande… Y ahora me siento tan pequeña… Estoy confundida, y muy enredada…

Hay cosas que uno ni cuenta se da que le suceden y cuando lo descubres ya es demasiado tarde. Tarde porque te das cuenta que te afectan cuando ya han afectado relaciones, trabajos, amores, humores, ánimos, todo… Y lo peor es que uno nunca hubiese pensado que esas cosas podrían afectarlo a uno así…

En estos días existe la posibilidad, de que mi hermano se vaya a estudiar a otro lugar, donde no voy a poder verlo, ni hablarle a menudo, y solamente vendría al país por 10 días cada año, durante 7 años, y el hecho de que vaya a cumplir su sueño –si sucede así si Dios quiere-, me alegra, me llena de gozo y hasta de orgullo, sobre todo por él, porque es lo que él más quiere. Pero es que es como perderme parte de su vida, y perderlo en parte de la mía, porque no vamos a estar en ese contacto tan unidos como ahora, pero al mismo tiempo el hecho de que no lo voy a ver, de que estemos tan lejos, y de que él es mi mejor amigo, mi apoyo, mi consuelo, y lo que yo más quiero en el mundo, me han hecho ver muchas cosas…

Es increíble cómo nos apegamos a la gente, cómo de manera extraña, hay personas tan importantes en nuestra vida, y que además de quererlas, nos volvemos tan egoístas que ni siquiera pensamos en actuar correctamente. Cómo le voy a quitar a mi hermano parte de su felicidad sentándome a llorar porque él se va a ir? Cómo pretendo que él se sienta bien cuando se vaya –si ese fuera el caso y ojala -, si me va a ver a mí derrotada, en lugar de verme feliz por verlo alcanzar una meta?

El egoísmo puede llegar a tanto? Y entonces uno se deprime, y afecta todo alrededor… Eso está mal, y me siento hoy, triste por mi forma de actuar, y por dejar que mis sentimientos quizá erróneos controlen mi vida a este punto, cuando soy yo quien debo controlar mis sentimientos y mi vida. Me pregunto, cómo se sentirán entonces los padres cuando un hijo se va? Cuando se dan cuenta que sus chiquitos ya son adultos que necesitan vidas separadas, aislarse de ese ambiente familiar y entrar en su propia vida. Claro sin dejar la familia al olvido, pero sí forjando su propio futuro de manera individual?

Egoísta, sí, tan egoísta he sido estos días que he tenido una venda en los ojos para no ver cómo actuaba, y una barrera en el corazón – a pesar de tanta lágrima- que me ha hecho bloquearme y afectar no solamente mi estabilidad emocional, sino también las relaciones que mantengo con personas especiales a las que realmente quiero.

Solamente espero reflexionar a tiempo, porque ser tan egoísta, sin importar los motivos no tiene justificación, ni razón de ser. Y porque no quiero perder sentimientos, cosas bellas, y tanto que tengo, ni provocar sentimientos de tristeza o frustración en las personas que quiero...

06/03/2006

Maratón de amor

20080104174246-anf221-delightful-posters.jpg

Hace unos días tuve un maratón de amor... No piensen mal… Ni piensen bien…

Este “maratón” por llamarlo así, ha sido algo especial, diferente, más de entrega que de cualquier otra cosa, ha sido algo que me ha demostrado que la vida sigue, y que por más que uno se proclame ya construido como ser humano, todo cambia, incluyéndonos a nosotros mismos...

Que puede interpretarse como un maratón de amor? Humm…. Apuesto a que están pensando en la palabra maratón, y la asocian con arduos trabajos corporales, que son difíciles pero que alguien tiene que hacerlos. :-) Pero estos maratones pueden interpretarse de varias maneras, y de hecho se dan de varias maneras, desde esos maratones en los que con costos se descansa de vez en vez para calmarse con un trago de agua y volver a caer en pasiones. O  los que son de largas conversaciones, de abrir el corazón, de intentar aclarar pensamientos y charlar de todo, y luego, de amor dulce y lento, que termina extasiándonos en pasión sin frenos. No voy a aclarar aquí cuál ha sido este maratón de amor del cual he sido cómplice, pero sí os diré qué pienso del porqué pasó.

Yo siempre fui una de esas mujeres, que creía que ya tenía su forma de ser totalmente formada y que nada ni nadie la haría cambiar. Pero ya ven, incluso “al mejor mono se le cae el zapote” como decimos aquí, y me han dado una lección... Me han enseñado que no importa el tiempo, no importa lo que pienses, no importa cómo creas que eres; cuando sientes dentro tuyo que quieres hacer algo, que te nace cambiar, para encontrar dentro tuyo un cambio de espíritu, es cuando aunque lo intentes, no puedes evitar hacerlo.

Caer en tentaciones, que más que tentaciones, son pasos para convertir tu yo interno en un nuevo yo; dejarle campo abierto a lo que hay dentro tuyo, para aclarar la mente, y conversar sonriendo, incluso en medio de esas discusiones que te hacen temblar por no saber el desenlace; caer en todos los riesgos de vivir la vida, que generalmente te traen más satisfacción que seguir por el camino trazado por tus creencias de antes, creencias que talvéz ya no van tanto contigo, y con lo que la vida te ha cambiado...

No digo con esto, que hay que hacer siempre lo primero que llegue a la cabeza, no, al contrario, siempre es bueno meditar, pero cuando sientes que algo cambia en ti, y sientes esa necesidad de crecer interiormente y cambiar tus pro y contra, de cosas que creías establecidas en tu vida, es bueno renovarse, de todo, incluso de nuevas experiencias.

Pues este domingo, hace ya una semana, he vivido una de las experiencias más gratificantes en la vida, no sólo en lo que pasó, sino en el proceso de mi yo interno para llegar a la conclusión y a la acción, de dejarme llevar, de hacerle caso al corazón y a lo que sentía mi razón, de vivir… Vivir un maratón de amor, lleno de palabras, de ideas encontradas, de revelaciones, de sentimiento, y sí, también de pasión…

Por eso, brindo, y estoy feliz... Y me siento mejor, más tranquila, esperando sin prisas qué pasará con mi nuevo yo, me siento más en comunión conmigo misma, más yo…

15/02/2006

Cambios

20080104174358-04051-b-kovalam-posteres-ravi-varghese.jpg

Porqué nos volvemos tan exigentes? Porqué con la edad nos volvemos más egoístas? Porqué nos volvemos más selectivos al punto de que muchas veces esas "selecciones" nos hacen ver las cosas tan diferentemente a como las veíamos hace unos años?

Es curioso, pero antes me gustaba tomar el famoso "screwdriver" o destornillador, y ahora, amo el vino blanco semi dulce, las piñas coladas, etc... Antes me fascinaba la comida rápida, y ahora lo pienso para saborear una  jugosa hamburguesa, sobre todo por los kilitos de más.

Antes era más simple para escuchar, y ahora analizo demasiado... Porqué? Qué es lo que nos pasa internamente para que eso suceda? Serán las experiencias, los fracasos, las alegrías que queremos repetir, los éxitos que no queremos extrañar? Serán los gustos, las pasiones, la vida?

Antes era yo muy diferente, creía ciegamente, en las palabras "dulces", ahora creo en los "hechos", antes creía todo, ahora casi no creo nada....

O es al contrario que nada cambia en mí y todo al rededor sí lo hace, y que entonces yo me exigo un cambio a mí misma, me exigo cambiar o  me receto cambios de manera coactiva?

No comprendo, nada... Pero siento, y siento mucho, muchas cosas que no sé describir... Qué pasa, qué?

29/12/2005

Mi más bello presente... De Athena

20070921185531-439124b-b-christmas-gift-with-gold-ribbon-and-pinecones-posters.jpg

Presentes... Athenamac                 Jueves, diciembre 29, 2005

Lágrimas públicas

He visto a una chica llorando. Salía del baño de un museo. Se ha subido la bufanda al salir a la calle. Me la he quedado mirando ajena a su tristeza.

He visto a un camarero llorando. Comía en una mesa del fondo del bar. Le caían unas delicadas y calladas lágrimas. Ha limpiado su nariz con la servilleta verde del establecimiento. Luego ha mirado el móvil. Ha cogido aire y se ha levantado volviendo a su trabajo.

He visto a una mujer llorando. Iba en el autobús sentada con la frente ligeramente apoyada en la ventanilla. Tenía la cabeza agachada y se frotaba los ojos.

Hay mucha gente llorando y yo no me había dado cuenta. Me pregunto si siempre han estado ahí o las he empezado a ver cuando yo he sido capaz de parar mis propias lágrimas.

Hoy te leí y estuve pensando que tal vez también habías estado llorando.


De
Presentes el regalo para Con Sal en los Labios

No tengo palabras, Amiga, si te puedo llamar así, porque los amigos son los que perciben tu interior, sin que tú se los expliques...

Estoy más que sorprendida, por este REGALO TAN MARAVILLOSO, y sobre todo por como le has llamado... Te explico: Yo siempre he sido totalmente del corazón; y me entrego tanto a él y a lo que siento, soy tan fiel a todo especialemnte a mis creencias, que tengo una creencia muy particular; no me importa donde sea, ni cuándo, o si estoy sola o acompañada, o si la gente me mira o no lo hace... si tengo que llorar, simplemente lloro...

Llorar es algo tan natural como respirar o sonreir, y si la gente hace esas cosas en público, porqué ocultan sus lágrimas de los demás? Yo he llorado en la calle, mientras camino y me acomodo la bufanda (justo como lo describiste...) y he llorado en el autobús, e incluso algunas veces me he sentado en algún lugar a llorar, porque llorar limpia el alma... y porque si no lloras nunca sabrás lo que es que Dios te limpie las lágrimas...

Entré hoy emocionada a tu preciosa página, esperando mi regalo, pero como habían otros pensé: "bueno tavéz aún no esté el mío" pero mira la sorpresa, además de ser precioso y lleno de verdad, es tan exacto como si fuese un exámen de Rayos X a mi corazón...

Y no tengo palabras qué decir, más que gracias, por tu nobleza de corazón, y tu visión del corazón de otros a travéz de las palabras...

Un abrazo gigante, con mucho cariño...

Tomado de "El olvido está lleno de memoria"

Escrito por: http://athenamac.blogspot.com/

Mi comentario sobre este post, que es de los más bellos que he leído (y no es porque sea para mí, simplemente así lo siento), describe todo lo que podría decir, así es que simplemente les comparto aquí este regalito que me ha hecho Athena, proque me siento dichosa pro haberle recibido, y porque en medio de todo lo que me pasaba, me ha dado muchísima felicidad en mi corazón…. Gracias Athena, desde mi corazón!!!

23/12/2005

Para ustedes con amor...

20070921190013-tcb2209-b-star-posters.jpg

Estos días algo me ha pasado, es como si de pronto se me hubiese ido toda inspiración, o no sé por donde comenzar a escribir... Entre tanto y tanto de navidad, cenas, fiestas, regalos y año nuevo, parece que yo me he quedado sin nada... a pesar de tener tanto. Pero creo que todo es una confusión, o una fusión de tanto sentimiento que hay dentro de mí...

Voy camino a casa tratando de escribir, para ver si entre líneas encuentro la respuesta a qué es lo que me pasa. Será precisamente eso, eso que se me ha venido a  la cabeza de repente al escribir; será precisamente que no me pasa NADA... O será que al contrario, me pasa la vida por primera vez, y en forma maravillosa, y aún no me doy cuenta...

Cada instante, cada día, nacen en mí mil historias que contar, cosas nuevas por decir, tanto que quiero conocer, de tanto que he vivido y a veces no comprendo, y talvéz aún no asimilo. Y quisiera escribir tanto para así conocerme mejor, en esta metamorfosis que creo me acontece... Es como si un cambio estuviese ocurriendo en mí, extraño, ajeno, no esperado... Y yo aquí, pequeña, asustada, con la cara llena de angustia, y el alma llena de confusión, ante este gigante llamado por el destino, "futuro".

Qué intento? Será consciente o inconsciente? No lo sé, en este año que está por concluir, me he dejado llevar por el corazón, y aún no sé si ha sido para bien o para mal. Será que estos tiempos de navidad están actuando sobre mí en una forma que no logro comprender... No sé siquiera qué es lo que está ocurriendo en mí. Y de este tipo de situaciones, nacen los cambios más sorprendentes; lo único curioso, es que se siente el cambio en progreso, pero no se sabe hacia donde va.

Talvéz esto que siento provenga de que en este año además, me he dejado llenar de una literatura exquisita, que está más allá, mucho más allá de cualquier estantería de librería, sencilla o