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05/01/2006
Espero curarme de tí

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
Jaime Sabines
Hay palabras que lo encierran todo... Este es un poema sobre el amor, la ausencia, y las cosas que traspasan el corazón... Es uno de mis favoritos, y he decidido compartirlo con ustedes en estos días, porque con todo lo que tengo en la cabeza y el regreso al trabajo, realmente no tengo mucho tiempo para escribir... A los que ya lo conocen pues para que lo re-lean, y los que no lo conocen, espero les guste...
11/01/2006
La ley de la oferta y la demanda.
Estos días que me la he pasado leyendo periódicos, cartas viejas de amor, de desamor, de amistad, retazos de mis libros favoritos, e incluso leyendo mi vida, me he puesto a pensar en cada cosa, que si las menciono, seguramente harían cara de asombrados, o se atacarían de la risa… Lo que me ha llamado la atención, es que entre tanta lectura –por partes-, he descubierto charlas íntimas conmigo misma, que fueron surgiendo de una manera que ni yo me puedo explicar. No sé si surgieron por la necesidad de crear un monólogo con respuestas para no sentirme tan llena de privacidad, e imaginarme que entre mis locuras tenía a un interesante y controversial interlocutor, que me llevara hasta el filo de mis propias emociones por medio de la palabra, quizá para sentirme retada en lo que yo misma pensaba, o por otro lado, para sentirme seducida por sus ideas y entrar en esa polémica de qué está bien y qué no…
Pues en una de esas charlas casi imaginarias, llegamos (mi interlocutor imaginario y yo), a ese tema un poco más delicado de la sociedad. Aunque no lo parezca, y digan que no se habla de religión, política, ni fútbol si se quiere conservar una amistad; hay temas tan delicados que también pueden llevar a controversia, porque no todos somos, ni pensamos igual….La sociedad… Nos lleva por tantos caminos y de tantas maneras, que realmente no sé hasta donde somos lo que queremos, de manera total, en esencia, o hasta donde somos lo que la sociedad espera de nosotros, para “amoldarnos” a ella… En esto caemos cada día, en eso que he querido llamar la ley de la oferta y la demanda.
Hace algún tiempo (bastantes años ya), recuerdo que veía las cosas de manera muy diferente, con ojos de inocencia, con la mirada de quien nunca había sufrido un engaño, o ha concebido que las cosas no son como las pintan… Pero ahora, sin necesidad de analizar veo que las cosas son totalmente de colores y matices que no comprendía en aquel tiempo.En nuestros días, recibes si das y obtienes si pides… ahora para estar en la sociedad te debes saber “vender”.
Ahora si un chico quiere una chica linda (físicamente hablando), ofrece a la vista su automóvil, sus tarjetas, la marca de su ropa; y si la chica quiere estar con el chico de auto caro, debe mostrar sus “atributos”, pasar -literalmente- la vida en el gimnasio, y en dietas, gastar su dinero en la ropa de moda, ir a los lugares de moda, mostrar que ella “vale lo suficiente” para que ese chico la lleve consigo, y viceversa.Si una persona desea un buen empleo, debe acomodar su hoja de vida, a las formas “modernas”, que no pase de dos hojas, que sea con tal letra, que si tienes muchos años de “clerical experience” vaya eso primero y luego los estudios, y si estás empezando, primero colocas los estudios y luego lo demás, no poner una foto, no escribir tu edad…
Si deseas ir a ciertos lugares, es mejor que lo hagas preparado para “calzar” o si no, serás como un clavel entre un rosal, todos notarán “tu” diferencia…Si quieres tener amigos, debes estar “en su rollo” porque si eres diferente, puede que no te acepten de igual manera.
Si muestras a los demás tu verdadera forma de pensar, de ser, de actuar, eres “un bicho raro”, porque la moda, la tendencia, es ser materialista, pensar solamente en sí mismo, no preocuparse por los otros, utilizar la hipocresía para abusar de las bondades de los demás, y la dulzura para manipular las durezas de los otros.Ahora todo son clases, sociales, espirituales, laborales, económicas, intelectuales... El mundo está más lleno de gente, y más vacío de corazón. Más lleno de cosas hermosas, y más vacío de bellos sentimientos. Más lleno de gente egoísta, y más vacío de gente humanista.
Sí, puede que suene muy irreal, pero la verdad es esa, aunque yo prefiera soñar con utopías que nunca llegarán, la verdad es que las sociedades en estos tiempos, están totalmente divididas, por razas, tamaños, colores, religiones, y fronteras, pero sobre todo, por leyes de Oferta y Demanda; lamentablemente. Será el error, caer en esa ley, o al contrario no caer en ella, no venderse, ni comprar a los demás por lo físico y lo material? Yo me pregunto: si yo no caigo aún (y espero no hacerlo), en esa manera "tan normal" de "venderse", qué me podrán ofrecer?
18/01/2006
El amor en los tiempos del silicón... Y otros negocios.
En estos días, y esperando pasar esta fase, -creo- de este tema de la inconciencia moral llamada ahora “amor”, escribo lo siguiente…Se mencionan siempre las relaciones y todo lo que se ofrece en ellas o te quitan ellas. Y me ha llamado la atención lo siguiente. Ya el amor no es como antes… Como decía el gran poeta Jorde Debravo: “ya este amor no es amor como el que a mí me gusta, no me gusta el amor cuando se piensa…” y eso no solamente se aplica a sus tiempos, sino a estos tiempos…
Antes el amor se pensaba, por temor de caer en lo incorrecto, por pura pulcritud; ahora, el amor, se piensa, pero de manera diferente. La sociedad, la gente en general se toma muy a la ligera, algo que no lo es, el amor.. Sonará talvéz un poco demasiado romántico, pero si analizamos que el amor es lo que une a la familia, a la pareja, al hogar, entonces no es algo tan ligero… Ahora lo que acontece es “el amor en los tiempos del silicón”. Tanto el hombre como la mujer se basan en lo meramente superficial, no digo que todos, pero la gran mayoría. Qué sucede cuando una niña de 15 años pide de regalo a sus padres un par de prominentes siliconas. Y qué pasa cuando el compañerito de clase de la misma edad, llega a clase y se encuentra totalmente distraído por lo que su mente ha comenzado a maquinar, sobre aquel regalo que su amiga ha recibido? Cambian desde ahí y para siempre toda perspectiva de la vida y de el “amor”. O lo que ellos denominarán luego como tal...
Ahora ya no hay calendarios cada inicio de año, sino “calentarios”, para mantener a los chicos bien hombres… Y “ladies nights” para emborrachar a las mujeres de lujuria. No lo critico, en todo el sentido, simplemente intento analizar lo que ese tipo de influencias causa en la juventud, y luego en los destrozos de vida de la adultez. Ya no se sabe qué es la integridad, es una palabra que se debe buscar en el diccionario, que ser íntegro va más allá del sexo por sexo, que va más allá de ofrecer para obtener, que va más allá, mucho más allá que ver la vida como partes separadas, cuando cada cosa que se hace, forma la vida completa.
Ahora hay negocios, en los que se busca “amor” y este “amor” se define como estabilidad meramente económica, buen sexo, y una pareja para salir a disfrutar… Yo no niego que el amor, al menos el ideal, debe tener estabilidad sí en lo económico, pero igual en lo moral, debe tener buen sexo, pero igual comunicación y cariño, (porque soy fiel creyente de que el sexo con amor es el mejor del mundo y eso que nunca he probado el sexo por sexo… ni espero hacerlo jamás ), y claro que debe tener una pareja para disfrutar… Pero qué pasa si yo solamente me fijo en eso, si veo el amor como un negocio? Si me enfoco en obtener beneficios y no lleno el vacío que deja en la vida no tener compañía, no tener a alguien que te quiera y te necesite, e incluso a alguien que te consienta.
Creo que la respuesta es que si desde joven me enfoco en obtener “placeres” o “gustos” seré recordada como una persona que para empezar se satisfacía con lo mínimo… Con el “amor de un rato”, y nada más, como una persona talvéz vacía, que no intentó llenarse, ni vivir a plenitud. Pero más allá de cómo puedo ser recordada, este tipo de disfunciones que la sociedad define como “relaciones” solamente me llevarán a una adultez posiblemente infeliz, sin realizaciones plenas, sin dicha, y sin paz personal. Cuántas parejas no se ven ahora, casadas, por el dinero, por la imagen, y en el mejor de los casos (sin verlo del todo bien) por los hijos? Y luego se dan cuenta de que no eran el uno para el otro, y al verse solos una vez que los hijos se van se miran a los ojos y se preguntan: Y ahora qué?
El amor, como base de la relación de pareja, y la pareja como base de la sociedad, manejan el mundo… Y el mundo nos maneja a nosotros, aunque nosotros intentemos manejar nuestro mundo. Si no hay amor y solamente hay relaciones de “negocios”, todo se ve diferente, justo como se hace ahora; ya no hay hombres y mujeres que vean que “lo esencial es invisible para los ojos”. En estos días, una mujer se enreda con un tipo que le da lo económico, y le hace vibrar en la cama, y él se enreda con ella porque está perfecta físicamente (con siliconas incluidas)…Entonces qué hay detrás de eso… que si me caso con alguien por dinero, o sexo desenfrenado, tendré que soportar que solamente me de eso? Sexo y dinero, y que busque a otra persona para que le de la parte emocional, la parte intelectual, la parte que lo complementa, en ternura y comprensión? Pero, cómo será posible tener dos relaciones con dos personas y que entre las dos te complementen? No es mejor buscar integridad, una sola persona que te de lo que necesitas? Una vez conocí una historia de alguien que pasó –sin saberlo- a ser “la otra”, el complemento que como dicen los psicólogos ayuda a no destruir una relación ya establecida… Vaya, que si le dolió cuando lo supo, y no por la decepción amorosa, sino por el dolor en su integridad como ser humano, como mujer. Cómo era posible que le hubiesen engañado? Tan ciega estaba? Que sin saberlo se dejara usar, y fuera esa otra mitad de un tercio?
Ahora, el amor, la vida, todo es un negocio, todos pasamos a ser casi objetos de uso, y cuando no servimos, nos desechan por “un modelo mejor”… En el amor se mezclan todos los negocios del mundo… Desde el de las siliconas, los anticonceptivos, los moteles (o fabriquitas de amor como yo les llamo ), la ropa, los automóviles (tomándolos como punto de partida –desgraciadamente- para muchas relaciones), los productos de belleza, el licor y la comida, entre muchos… Al final todo, todo negocio, tiene que ver con el ahora llamado “Amor” (porque ahora es simplemente un nombre que clasifica en algunas sociedades algunos tipos de relaciones) porque ya no es amor, ya no es como “El amor en los tiempos del cólera” de García Márquez, en donde Florentino Ariza “se obligaba a contenerse, para que no se le saliera el amor por los tantos huecos que tiene el corazón”… Ahora el amor es un amor de plástico, de silicón, de curvas perfectas, y autos de lujo; ahora lo único que se necesita para el “amor” es el “dinero”… Parece que en la sociedad de estos días, eso hace la felicidad, y lo peor del caso es que en muchas ocasiones lo consigue… Ya no existe la dignidad… Ni existe el verdadero amor…
Hoy por hoy, el amor, el dolor, la pasión, la esperanza, los sueños, todo lo que te llevaba a sentir, a ser humano y a ser íntegro y buscar a alguien íntegro, para lograr ser felices juntos, ha cambiado de nombre, de concepto, de realidad. Ahora el amor se da “por partes”, ya no se da el caso de dos personas que se atraen y se dan amor… Ahora son dos niveles económicos que se atraen, dos cuerpos físicos, que se atraen, y se enredan en una fábula casi estúpida a la que ellos llaman “amor”. Y eso es una decepción… Pero ya no se puede cambiar, es una forma de ser de todo el mundo, anular el corazón y activar el interés…
Es difícil para mí, hablar de cosas que existen desde toda la vida, teniendo yo unos años, es difícil que me entienda, incluso a mí misma, teniendo tanto por dentro… Ese amor que se muere por entregarse, y por recibir a cambio lo mismo… Amor, sin silicón, sin negocio, sin dinero…. Amor del que no se entrega por sexo, sino por amor, del que hace “el amor” y no “el sexo”, con la persona que le llena POR COMPLETO… Porque el resto de relaciones, sin amor, estoy segura que te dejan más vacío, más solo… Pero no se pierde la esperanza… Creo que por algo dicen que es lo último que se pierde… No importa, la verdad, como me escribió alguien el otro día, si me entienden o no, “el blog lo escribo para mí” y yo me entiendo… Yo en lo personal, quiero un amor que me seduzca, un amor hecho a la antigua, en la vieja escuela de la vida, aunque suene -talvéz- tonto, un amor que no nazca ya hecho amor, sino que se permita crecer entre dos, poco a poco, desde la simpatía, hasta la pasión, viviendo el hoy, porque no se sabe del mañana. No quiero un amor que se vea obligado siempre a mí, o que crea que me debe extrañar a cada momento -porque eso no debe ser-, sólo quiero un amor que me acompañe a disfrutar mi soledad, y me deje compartir la suya, porque no lo quiero sólo para mí, eso sería querer ser yo su todo, y lo correcto es ser parte de todo lo suyo, un amor que comparta conmigo, pero que tenga su vida propia, y que sea un poco mío, para poder ser yo un poco suya, y sino mejor no quiero nada, prefiero disfrutar mi soledad, porque un amor asfixiado por demasiado de todo, no es tanto amor... Quiero un amor que tenga todo para mi amor...
Para tu amor
Para tu amor lo tengo todo, desde mi sangre hasta la esencia de mi ser,
y para tu amor que es mi tesoro, tengo mi vida toda entera a tus pies.
Y tengo también un corazón que se muere por dar amor,
y que no conoce el fin, es un corazón que late por vos.
Para tu amor no hay despedidas, para tu amor yo solo tengo eternidad,
y para tu amor que me ilumina, tengo una luna, un arco iris y un clavel,
y tengo también, un corazón que se muere por dar amor,
y que no conoce el fin, es un corazón que late por vos.
Por eso yo te quiero, tanto que no sé como explicar, lo que siento,
yo te quiero porque tu dolor es mi dolor, y no hay dudas,
yo te quiero con el alma y con el corazón, te venero,
hoy y siempre gracias yo te doy a ti mi amor, por existir…
Para tu amor lo tengo todo, lo tengo todo y lo que no tengo también, lo conseguiré,
para tu amor que es mi tesoro, tengo mi vida toda entera a tus pies,
y tengo también un corazón que se muere por dar amor…
Juanes
23/01/2006
Mi pueblo...

Vivo en un pequeño pueblo de pocos habitantes, un único semáforo, pocas calles y sobre todo, donde todo, todo el mundo se conoce… En mi pueblo, vas a la estación de gasolina, y si eres buen cliente o amigo, te dan crédito, simplemente por firmar una factura, y luego cada mes pagas algo o todo lo que debes y va la vuelta a empezar otra vez. Y así es en muchos comercios, las tiendas, las farmacias, el almacén de comida, etc… Es un pueblo, en el que puedes dejar tu coche abierto, y vuelves y está ahí (con todo lo que tenía adentro), donde los niños corren y juegan tranquilos por las calles, donde sales caminando de tu casa y en un ratito estás en “el centro”, para hacer las diligencias necesarias. Donde vas a la plaza a ver jugar fútbol a los chicos del colegio o la universidad cada domingo religiosamente. Donde llamas al banco y te ayudan amablemente porque todos te conocen, donde salir a hacer diligencias, es algo muy similar a hacer vida social, porque cada cinco metros te encuentras a algún conocido / amigo, y ya tienes que parar un rato para charlar. Donde te enfermas y cuando te das cuenta llega un vecino que ni conoces a dejarte algún remedio casero, o alguna fruta, “para que te sientas mejor”. Un pueblo, que es tan pequeño en territorio y población, como grande en espíritu. Y en fin, un pueblo, como es conocido a nivel nacional… “Un pueblo para hacer amigos…”
Para muchos incluso parecería imposible creer esa descripción, creerían que he entrado en el tema de la ficción, pero lo crean o no, lo hayan imaginado o no, es así. Mi pequeño pueblo, es uno de los más pequeños de mi país, pero para mí al menos uno de los más bellos. Casi no tiene lugares para salir, ni a comer, ni a tomar algo; tiene unos 5 restaurantes formales, unos 6 de comida rápida, 3 bares, un Club, un café, y nada más. Pero, para compensar todo eso, tiene algo que lo saca de todo lo rural: alberga en sus canchas de fútbol y el espacio a los alrededores, las fiestas más grandes y con más visitantes de todo el país.
Se ha convertido en una tradición cada año, el segundo jueves de enero, que aproximadamente unas 6.000 personas o más (tomando en cuenta que mi país es pequeño), viajen de cualquier lugar del país, para venir al Tope de inicio de las fiestas, donde se exhiben los más preciosos caballos españoles, y de otros linajes que hay en el país. Luego, durante una semana y media, cada día y mucho más, cada fin de semana viajan más de 10.000 personas a mi pequeño pueblo para disfrutar de todo tipo de entretenimiento. Desde maquinitas para los más chicos, hasta “Toldos“ llenos de chicas y chicos bailando y tomando para los más grandes.
Esta situación por lo tanto genera todo tipo de crisis. La distancia entre mi pueblo y la capital es aproximadamente en coche de una hora, pero en esos días, puedes tardar incluso 6 horas recorriendo 54 kilómetros, por la cantidad de gente que viene y va. Los autobuses viajan cargados de gente. La “vida” en “el centro” ya no se mantiene de la misma manera. Algunos negocios cierran días que generalmente no cierran, como el día del “Tope”, que se considera “día festivo” después del mediodía, por lo que incluso los bancos del Estado se cierran, claro; solamente en mi pueblo… El resto del país avanza casi igual…
Generalmente, esos son días de visita a las casas de quienes vivimos ahí, todos los amigos vienen para dejar el coche en tu casa, para dormir, quedarse, etc … y en esos días, como las mismas noticias lo aclaran, “más de uno se consigue incluso a un novio o novia…” Son días de fiesta, de poca tranquilidad, de huída a otros lugares por parte de algunos –como yo-, que preferimos estar lejos del mundanal ruido.. Pero días lindos a la vez.
Lo extraño, es que después de casi 5 años de no asistir, este año rompí la regla, fui un fin de semana a un “toldo” a “mover el esqueleto” (que ya de esqueleto no tiene nada… digo, por aquello de las carnitas que se llegan con los años y que se sitúan donde uno menos quiere…y nos hacen trabajar extra en el gimnasio), y me impresioné, cómo es posible con una situación económica como la actual, que tanta gente (joven en su mayoría, a los que son los padres los que les dan el dinero), pague la suma de alrededor de 15 a 20 dólares, o más por el hecho de “entrar”. Vaya, yo lo hubiese pensado para pagarlos, incluso cuando me di cuenta de lo que había pagado quien me invitó a asistir, sentí incluso pena. Pero bueno, intenté disimular por el simple hecho de que me sorprendí mucho.
Pero, ante todo, lo que vi, ayer que volví a asistir, a un concierto, (para sentirme joven, ji ji), fue algo que me ha dejado un gran vacío. Hace un mes vi en las noticias ese acontecimiento horroroso, en el que 3 chicos tan jóvenes han quemado viva en España a una pobre mujer en un cajero automático, y esa escena se ve a menudo, es agresión, no importa si es de jóvenes a adultos o viceversa, si es por racismo, si es de ricos hacia pobres, o viceversa, si es por motivos religiosos, de derechos sociales, o por licor o drogas…
Me quedé, con el cuerpo en un temblor (soy tremendamente cobarde, me asusto, en la forma más extraña, por temor de que me hagan algo a mí; pero si tengo que ir a decirle algo a alguien que está cometiendo una injusticia, muy diplomáticamente me salen fuerzas para intervenir en defensa de… aunque debo admitir que NUNCA me dejan, pero sí lo haría). En fin, ayer, me quedé paralizada al ver cómo la gente ya no es gente, ya no siente, ya no ves la manera de ser humano y ayudar a los demás, no, ahora la manera de ver la vida es que si alguien está en problemas, yo veo el “espectáculo”, y me divierto con él, y luego pasa a convertirse en la charla de la semana… con expresiones de “vieras qué buenos los golpes que le daban, le sacaron la sangre; y yo le pegué una patadilla a el muchacho para vacilar…”.
Estas fiestas, por la cantidad de alcohol que la gente toma, e incluso las drogas que me imagino consumen, hacen estragos en la gente, pierden conciencia, habilidad mental, serenidad, se pierden a sí mismos… Ayer al igual que cada día al parecer, dos personas con un poco más del alcohol que deberían ingerir en sus cuerpos, se “agarran” literalmente a golpes, hasta casi matarse, y los “espectadores”, en lugar de intentar detener el problema, se unen a cualquiera de los dos que pelean, y lanzan patadas y golpes a diestra y siniestra, “por diversión”, mientras los restantes, que miran placenteros la exhibición, gritan eufóricos: “mátelo, mátelo”. Y yo me pregunto, después de ver la cara de un chico de menos de 20 años, totalmente enrojecida por la sangre, por las miles de patadas que le han propiciado: Qué ha pasado con nosotros, con nuestra sociedad? Qué ha pasado que la gente no comprende que los que están en el problema son gente, con familia, con madre, con sentimientos?
Antes, se veían algunos casos aislados de este tipo, pero ahora es algo de cada día, como el pan y como el sol… Y eso, eso me ha dolido, en el alma… Me ha dejado sin palabras otra vez, ante una sociedad que ya no valora la vida, ni nada. Una sociedad, que tiene de humana el título nada más, porque el significado de ser humano ya no lo incluyen en la vida.
Y eso, eso me ha entristecido, profundamente, por todo; por el dolor físico, el llanto de cada madre, hija o novia, que ven a sus “hombres” llegar del hospital cuando iban de fiesta. Me ha dolido por ver la realidad tan cruel y cruda como muchas veces quizá me la niego, por ver cómo se pierde todo, y cada generación cambia y es totalmente diferente. Me ha dolido, por el simple hecho de que ya no parecemos humanos, sino seres desconocidos (porque no le encuentro un adjetivo calificativo a nuestra especie). Y sobre todo por ver cómo la mente “humana” ha cambiado tanto, que ahora golpear, herir, o matar a alguien, en lugar de ser un caso aislado, produce “diversión y entretenimiento”.
Me ha dolido porque eso cambia todo el mundo, y cambia a mi pequeñito pueblo, que se convierte en estos días en un valle de gente ebria, buscando diversiones normales pero a desmedida, y de “gente” que busca diversión y hombría, en dañar a los demás…
Ese, es mi pueblo, un pueblo que después de 13 días de fiesta, vuelve a la normalidad, a la paz, pero con algunas heridas. Mi pueblo, “un pueblo para hacer amigos”…
27/01/2006
ESL -Enseñanza del Inglés como segunda lengua- “Educación y Aprendizaje”

El sábado pasado mientras estaba en una librería (fascinada por el ambiente rodeado de libros), me puse a analizar algo después de escuchar el comentario que me dio el vendedor como respuesta a mi pregunta:
-Disculpe tiene este libro en su versión en Inglés? (Yo)
-No, para qué si la gente no lo compra, incluso los que hablan Inglés, lo prefieren en español! (El)
-Pero cómo no van a tener una sóla copia en Inglés, si al fin y al cabo el escritor es Norteamericano y no habla español, entonces con la traducción, por más buena que sea, se pierde mucho de lo que quería transmitir? (Yo)
-Ah, pero bueno, yo de eso no sé nada, pero el libro solamente se trae en Español, si desea lo puede mandar a traer en Inglés pero tiene cargo adicional y tarde un poco en llegar! (El)
- ........................................ (Yo)
No sé si lo mandaré a traer, talvéz tarde más de 15 días...
Cuando pasó esto no pude evitar pensar en lo poco que se le enseña a la gente cuando aprende, no se le enseña a ir más allá. Y en lo poco que se le inculca a la gente el hábito de la lectura, del conocimiento, (incluso no tienen esa delicadeza para contratar a quienes se supone deberían saber de libros, al menos lo básico -porque los venden-), y en lo poco que a la gente que aprende un idioma, le interesa el idioma más allá que aprenderlo para el trabajo, u otros negocios o conversaciones; pero sin caer en la trascendencia de todo lo que por medio de un libro podemos aprender, de una cultura, de todo...
Recuerdo bien cuando estudiaba en la universidad, todos los mecanismos que nos enseñaban a los futuros educadores, para “enseñar”. Recuerdo los métodos de aprendizaje, los libros, las técnicas especiales, los métodos de evaluación; todo… Pero se olvidaban siempre de enseñar lo más importante, enseñarle al estudiante a no depender de la educación formal, de no limitarse a lo que le dicen o a lo que dicen los libros, de inculcar el deseo de “ir más allá”, para aprender más, y no quedarse en la mediocridad del que solamente aprendió lo que le enseñó el libro. Algunas de mis compañeras nunca escuchaban a mis profesores o profesoras, cuando justamente nos enseñaban más. Cuando un profesor se coloca frente a un grupo, ya sea de chicos o de adultos, y con ese temblorcillo que se siente en el pecho comienza una nueva clase de un nuevo curso, -el primer día- no importa cuanto tiempo ha hecho lo mismo, cada vez es igual, se siente lo mismo, sólo que más refinado. Si antes en los primeros cursos impartidos sintió al finalizar la clase que se le olvidó algo importantísimo, para futuros comienzos de curso lo tendrá mucho más presente… Así se mejora como profesor y al mismo tiempo mejora su clase. Pero además de enseñar lo que dictan los libros, cuando el profesor saca tiempo y comenta a sus alumnos sus vivencias, sus experiencias en el campo en el que se desenvuelve, e incluso en su vida misma (sin caer en el campo personal claro está), le está regalando de la manera más voluntariosa, lo mejor a sus alumnos: esa experiencia que no te dan los libros, ni los mismos profesores, sino que te da la vida, y todo lo que en ella interfiere.Cuando nos movemos en un mundo casi dominado por el idioma Inglés, por medio de las películas, las canciones, los programas de cómputo, etc… Definitivamente es un “plus” conocer el idioma. Cuando nos movemos en un mundo en el que incluso si eres un profesional muy bueno en tu campo, te ves relegado, desplazado por alguien que al igual que tú es bueno en tu campo, pero que “además” habla bien el Inglés, es definitivamente un “plus” conocer y manejar el idioma.
Ahora, de qué se trata en realidad el aprender otro idioma? De superación profesional, de ganar más dinero y obtener mejores puestos? O de nutrirse culturalmente? Creo que se trata más de lo segundo que de lo primero, para los que realmente “gustan” aprender, pero lamentablemente la mayoría de la gente aprende nuevos idiomas, solamente para “alcanzar metas” que generalmente nunca involucran crecimiento personal. Si bien obtener un mejor trabajo te da crecimiento económico, no precisamente ese crecimiento te va a ayudar a crecer interiormente. Me llama mucho la atención que en los cursos y programas de enseñanza del inglés, se preocupan mucho por la gramática, la fonética, y por que “practiques” hablando, conversando, y te evalúan para ver si aprendes… Pero, y qué pasó con lo esencial, con aquel conocimiento que te da en un grupo de palabras mucho más que una clase magistral? La lectura? Qué es la lectura? Es nutrirse, es aprender, es generar puntos de vista diferentes, es entrar en el conocimiento de nuevas palabras, de nuevos significados… Por medio de la literatura tan variada que existe en el mundo, desde libros de historia, novelas literarias, poesía, revistas, e incluso libros basados en los guiones de las películas, la gente se ve sumergida en mundos maravillosos, que a muchos profesores parece habérseles olvidado. La literatura, ese mundo maravilloso que nos abre las puertas por medio de las páginas de un libro, tras otro… Se les ha escapado de las manos a tantos, que creen que ir a clase y “aprender” ya es suficiente. No quiero decir para nada que un profesor no enseñe, jamás diría semejante blasfemia. Pero lo que sí es cierto, es que para “aprender” bien, hay que ir más allá; y ya que a muchos se les olvida al menos mencionarles a sus estudiantes, que por medio de la lectura mejoran lo que aprenden, y aprenden mucho más; sería muy bueno que se inculcara nuevamente ese hábito de leer, no solamente en nuestro idioma (que en lo personal considero el más bello del mundo), sino en los idiomas que queramos aprender, para relacionarnos con más cosas que la simple gramática, para mezclarnos un poco con una cultura, diferente a la nuestra.Entonces, hago la pregunta: Hasta dónde nos enseñan en la universidad, y hasta dónde creemos que el simple hecho de pagar matrícula y asistir a clases es "Aprender"? Hasta donde los estudiantes de ahora, (y los de antes), se conforman con lo que está incluído en el programa del curso, y hasta dónde quieren escudriñar más a fondo para ser amplios conocedores. Y hasta dónde los profesionales en educación se limitan a enseñar lo que dice el programa de estudios, y hasta dónde cruzan ese límite, y llevan al estudiante a no depender solamente de eso, sino a querer descubrir más, a ser más? El docente no es el responsable -del todo-, de lo que aprenda o no el alumno, pero sí tiene mucha influencia. Y es justamente eso lo que se ha perdido, el influir favorablemente, demostrando que el mundo de un idioma es más que simplemente hablarlo o entenderlo, es una cultura.
Es imposible, al menos para mí, comprender, incluso en estos tiempos, cómo es que existe gente a la que ni le interesa leer… Y cómo muchas veces nos conformamos con tan poco, existiendo tanto…
