Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2006.

12/07/2006

Amarti e` l` immenso per me.

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Porqué todos nos empeñamos en buscar el amor? Porqué todos sufrimos, caemos, nos levantamos y volvemos a caer, y aún así queremos seguir repitiendo eso que llaman amor?

Es curioso como en estos tiempos muchos buscamos encontrar eso que nos haga perder la cabeza, reír como tontos, emocionarnos al escuchar una voz al otro lado del teléfono, arreglarnos para salir en una cita  sintiendo el corazón acelerado, eso que nos haga perdernos en un beso, sentir amor... Pero no nos llega, no lo encontramos, no aparece como parte de nuestro resúmen semanal... No encontramos a ese alguien que diga o que nos haga decir: "Amarti e`  l`inmenso per me" (amarte es total para mí).

Será que no existe, ni ese amor, ni ese alguien? Será que con el tiempo nos hacemos demasido perfeccionistas, que no perdonamos, que no caemos tan fácil al sentir la flecha de cupido, que nuestros oídos y corazones no caen derretidos ante las palabras dulces que nos dicen otros labios?

Será que el amor que conocemos es la versión adulta del cuento de Santa Claus y la Navidad, en versión de esperar fervientemente un día especial que nos traiga en él todo lo que deseamos? Será que nos han vendido una idea que no existe y que al empeñarnos en conseguirla, solamente encontramos desaciertos, soledad, y ese sentimiento de impotencia por no poder cambiar lo irreversible?

Será que el amor no es como lo percibimos, sino como lo percibíamos cuando éramos mucho más jóvenes e inocentes? Será que eso que llaman amor lo transformamos en la medicina a todas nuestras frustraciones, y como no existe tal, pues nos frustramos? Será que debemos escudriñar en nuestro interior y empezar esa búsqueda en nosotros mismos...

Este sábado una de mis mejores amigas se casa, con esas historias de amor que ya no se ven; al escribir su tarjeta de bodas, lo que me salió del corazón fue: "Felicidades, porque encontrar el amor es algo muy difícil de lograr y casi nunca pasa".

Dejo la letra de esta canción, que es de las más fascinantes que he escuchado en mi vida:

Amarti   e`  l`immenso per me.

Fino a te ho aperto i miei occhi e vedo,
fino a te amarti è  l'immenso per me,
anche se in fondo io non ci credo,
penso che amarti è  l'immenso per me.

Cosa cerco non lo so ma so che adesso,
sei tutto ciò che trovo io,
fammi camminare lungo gli argini,
di una certezza, calmami le rapide del cuore,
dammi una partenza per rispondermi,
di quanta notte, c'è per raggiungere te.

Fino a te raggiungerti in ogni senso,
fino a che amarti è  l'immenso per me.


E anche se qualche volta, so di esagerare un po',
quando corro la mia vita, che più forte non si può,
anche se la mia testa è un viavai di fantasie,
troppo perse troppo mie, posso farcela con te.


Fino a te io voglio arrivarti dentro,
ora che le mani mi portano,
fino a te raggiungerti in ogni senso,
fino a che amarti è  l'immenso per me...

 

Eros  Ramazzotti.

12/07/2006 04:50 Autor: consalenloslabios. Enlace permanente. Tema: Analogías Hay 13 comentarios.

19/07/2006

Sobre el trabajo y los trabajadores (I parte).

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Soy exigente, directa, honesta, y perfeccionista; lo reconozco, ese conjunto es quizá uno de mis peores defectos...

Pero es que en ciertas cosas, al abarcar ciertos tópicos no puedo evitarlo. Sucede. No puedo por más que lo intente ser mediocre; y quizá no sea la persona, la trabajadora, la amiga, etc. más ejemplar que exista, pero en lo que cabe, intento hacerlo todo siempre de la mejor manera, y esa es, entregando lo mejor de mí. Porque cuando uno es dueño de su vida, de sus acciones, y responsable de las consecuencias, no podría jamás elegir lo peor.

Uno debe aprender a ser un poco selectivo en la vida, en todos los aspectos, y yo lo soy, desde los zapatos que me pongo, hasta los que considero amigos, pero sobre todo en mi trabajo. No puedo ser mediocre, y creo que nunca podré serlo; no tengo la necesidad de serlo para emparejar con los demás, guste o no guste a los que sí lo son, si estoy sentada en un escritorio para trabajar bien, eso es lo que hago, nada más.

Por eso, me cuesta tanto -algunas veces-, encontrar la lógica a algunas actitudes laborales, y sobre todo a la forma de actuar de alguna gente... El trabajo, más allá de ser una forma de encontrar la remuneración económica a nuestro tiempo, es una forma de desarrollarnos como personas y dar lo mejor, para demostrar lo que somos. O al menos, así lo veo yo.

Una vez leí este escrito, que la verdad, muy en lo personal, describe mucho de mi forma de pensar.

La  gente  que  me  gusta .

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y lo hace...

Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.

Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.

Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo entre amigos produce más que los caóticos esfuerzos individuales.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables a las decisiones de un jefe.

Me gusta la gente de criterio, la que no traga entero, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.

Me gusta la gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, a éstos les llamo mis amigos.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente que trabaja por resultados. Con gente como ésa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.

Mario Benedetti

19/07/2006 19:05 Autor: consalenloslabios. Enlace permanente. Tema: Analogías Hay 13 comentarios.

21/07/2006

Sobre el trabajo y los trabajadores (II Parte)

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Siempre he creído que un ser íntegro debe guiarse por la premisa de que se debe ser capaz de marchar hacia el futuro con tanta dignidad como la que da el hacer las cosas bien, con una lealtad personal dirigida por principios, no por gente, amistades, o conveniencia.

Con el paso del tiempo he comprendido que nada se puede construir sobre bases no sólidas, y  muchas veces existen alertas externas e internas, que nos muestran lamentablemente el grado de descomposición al que se está llegando en muchos campos y desde muchas perspectivas, donde estas bases de integridad que deberían ser sólidas son incontables veces tan frágiles como el cristal.

En base a esa creencia expreso lo siguiente:

Nuestra sociedad conserva un concepto desactualizado de lo que designamos como trabajo, y de lo que consideramos como compañerismo, y sin importar las circunstancias laborales en que nos desenvolvamos, muchos se convierten en compañeros sin mantener solidaridad, y muchos trabajan sin asumir ningún compromiso real.

La orientación laboral lamentablemente, se queda en numerosos casos sólo en alusiones llamativas sobre el enfoque y la gestión de las instituciones; cuando antes, convendría reconstruirla, refrescarla, integrando a las más altas esferas de administración y conducción de personal, en un balance de manejo sobre los valores y la ética tanto laboral como humana, que se deben procurar en cada institución y departamento de trabajo.  

Es contraproducente, en un mundo de evolución y apertura, tener que reconocer la cortedad de miras de la gente; de esas personas que más allá de formalidades y galardones conservan actitudes que solamente confirman el afán por mantener posiciones intransigentes, haciendo parecer como un desacierto casi inadmisible, que lugares que hacen gala de ser instituciones serias, ética e ideológicamente, mantengan laborando para sí, personajes de doble moral y desgana laboral. Situación que a consecuencia degenera el servicio y la imagen de cualquier institución por más grandeza que tenga. 

En cada institución privada o pública, quienes constituyen la imagen que se da ante el mundo, son las personas que trabajan en ella. Por eso, el grupo de criterios que debe prevalecer para seleccionar el personal debe ir más allá del esplendor de un título, e intentar profundizar en lo que a simple vista ni leyendo el mejor currículo no se ve ni se lee, y esto implica desde la escogencia de jefes hasta la de subalternos.

Por parte del trabajador se espera la selección de un personal que mantenga una buena disposición laboral, y esto implica muchas cosas, podemos tener trabajadores que se mantienen íntegros, desempeñándose bien y viendo en el trabajo no solamente un medio para conseguir bienes económicos o remuneración externa, sino una forma de desarrollarse como individuos y brindar un buen servicio y por otro lado, trabajadores se sienten sumamente cómodos, por mantener conductas impropias si no están bajo la vista de sus superiores y frente a ellos -por conveniencia- representando comportamientos adecuados; dando cabida a una doble moral de turno.

Por parte del jefe sería lo ideal la selección de dirigentes que al estar a cargo de cada departamento, se comportaran como líderes, que son aquellos que estando siempre abiertos a nuevos conceptos alcanzan niveles más altos en todos los sentidos. Pero sin embargo, seguramente por eso dicen que “cualquiera puede ser jefe, pero no todos pueden ser líderes, porque un líder, trata a las personas como tales, no como individuos en serie, y tiene claro que nadie –sin importar su cargo- es ni más ni menos que nadie. Y si encuentra alguna falla, no deja caer el peso de la autoridad sobre el culpable, sino que intenta arreglarla y rehabilitar al que la cometió. Porque tiene una visión más amplia que la nuestra, y jamás se contenta con lo posible, sino con lo mejor; por eso se compromete con una misión que le permita a sus trabajadores trascendencia y realización, porque es un arquitecto humano.”

Una sana convivencia laboral llena de armonía únicamente puede desarrollarse al dar un trato equitativo a todo el personal; reconociéndolo, respetándolo, y valorándolo en su servicio diario y como ser humano, desarrollando la igualdad ante toda circunstancia.  Así se evita el distanciamiento entre los líderes –si los hay- y la fuerza laboral; se mantiene un mejor ambiente de igualdad entre todos, se crea menos entorpecimiento en las relaciones interpersonales entre los trabajadores, y se promueve el desarrollo de individuos felices y sobre todo, productivos.

"Un hombre inteligente es aquel que sabe ser tan inteligente como para contratar gente más inteligente que él"

John  F.  Kennedy

Luego seguirá la parte final para no aburriros.

21/07/2006 19:51 Autor: consalenloslabios. Enlace permanente. Tema: Analogías Hay 7 comentarios.


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