Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2006.

01/03/2006

Desde los afectos

20080104174715-5155-b-tulipanes-en-jarron-blanco-posteres.jpg

Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo, que uno sólo debe buscarlo y dárselo, que nadie establece normas salvo la vida, que la vida sin ciertas normas pierde forma, que la forma no se pierde con abrirnos, que abirnos no es amar indiscriminadamente. 

Que no está prohibido amar, que también se puede odiar,
que el odio y el amor son afectos,
que la agresión porque sí, hiere mucho,
que las heridas se cierran, que las puertas no deben cerrarse.

Que la mayor puerta es el afecto, que los afectos, nos definen,
que definirse no es remar contra la corriente.
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja,
que buscar un equilibrio no implica ser tibio,
que negar palabras es abrir distancias.


Que encontrarse es muy hermoso,
que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida, que la vida parte del sexo.
Que el  “¿por qué?” de los niños tiene su por qué,
que querer saber de alguien no es sólo curiosidad,
que querer saber todo de todos es curiosidad malsana.


Que nunca está de más agradecer,
que autodeterminación no es hacer las cosas solo,
que nadie quiere estar solo, que para no estar solo hay que dar,
que para dar debimos recibir antes,
que para que nos den también hay que saber pedir.


Que saber pedir no es regalarse, que regalarse es en definitiva, no quererse,
que para que nos quieran debemos demostrar qué somos,
que para que alguien sea, hay que ayudarlo,
que ayudar es saber alentar y apoyar, que adular no es apoyar.


Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara,
que las cosas cara a cara son honestas,
que nadie es más honesto porque no roba,
que el que roba no es ladrón por placer,
que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo,
que para sentir la vida hay que olvidarse que existe la muerte.

Que se puede estar muerto en vida, que se siente con el cuerpo y la mente,
que con los oídos se escucha, que cuesta ser sensible y no herirse,
que herirse no es desangrarse, que para no ser heridos levantamos muros.

Que casi todos somos albañiles de muros, que sería mejor construir puentes,
que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve,
que volver no implica retroceder, que retroceder también puede ser avanzar,
que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol…


Cómo hacerte saber que nadie establece normas, salvo la vida.

Mario Benedetti

06/03/2006

Maratón de amor

20080104174246-anf221-delightful-posters.jpg

Hace unos días tuve un maratón de amor... No piensen mal… Ni piensen bien…

Este “maratón” por llamarlo así, ha sido algo especial, diferente, más de entrega que de cualquier otra cosa, ha sido algo que me ha demostrado que la vida sigue, y que por más que uno se proclame ya construido como ser humano, todo cambia, incluyéndonos a nosotros mismos...

Que puede interpretarse como un maratón de amor? Humm…. Apuesto a que están pensando en la palabra maratón, y la asocian con arduos trabajos corporales, que son difíciles pero que alguien tiene que hacerlos. :-) Pero estos maratones pueden interpretarse de varias maneras, y de hecho se dan de varias maneras, desde esos maratones en los que con costos se descansa de vez en vez para calmarse con un trago de agua y volver a caer en pasiones. O  los que son de largas conversaciones, de abrir el corazón, de intentar aclarar pensamientos y charlar de todo, y luego, de amor dulce y lento, que termina extasiándonos en pasión sin frenos. No voy a aclarar aquí cuál ha sido este maratón de amor del cual he sido cómplice, pero sí os diré qué pienso del porqué pasó.

Yo siempre fui una de esas mujeres, que creía que ya tenía su forma de ser totalmente formada y que nada ni nadie la haría cambiar. Pero ya ven, incluso “al mejor mono se le cae el zapote” como decimos aquí, y me han dado una lección... Me han enseñado que no importa el tiempo, no importa lo que pienses, no importa cómo creas que eres; cuando sientes dentro tuyo que quieres hacer algo, que te nace cambiar, para encontrar dentro tuyo un cambio de espíritu, es cuando aunque lo intentes, no puedes evitar hacerlo.

Caer en tentaciones, que más que tentaciones, son pasos para convertir tu yo interno en un nuevo yo; dejarle campo abierto a lo que hay dentro tuyo, para aclarar la mente, y conversar sonriendo, incluso en medio de esas discusiones que te hacen temblar por no saber el desenlace; caer en todos los riesgos de vivir la vida, que generalmente te traen más satisfacción que seguir por el camino trazado por tus creencias de antes, creencias que talvéz ya no van tanto contigo, y con lo que la vida te ha cambiado...

No digo con esto, que hay que hacer siempre lo primero que llegue a la cabeza, no, al contrario, siempre es bueno meditar, pero cuando sientes que algo cambia en ti, y sientes esa necesidad de crecer interiormente y cambiar tus pro y contra, de cosas que creías establecidas en tu vida, es bueno renovarse, de todo, incluso de nuevas experiencias.

Pues este domingo, hace ya una semana, he vivido una de las experiencias más gratificantes en la vida, no sólo en lo que pasó, sino en el proceso de mi yo interno para llegar a la conclusión y a la acción, de dejarme llevar, de hacerle caso al corazón y a lo que sentía mi razón, de vivir… Vivir un maratón de amor, lleno de palabras, de ideas encontradas, de revelaciones, de sentimiento, y sí, también de pasión…

Por eso, brindo, y estoy feliz... Y me siento mejor, más tranquila, esperando sin prisas qué pasará con mi nuevo yo, me siento más en comunión conmigo misma, más yo…

09/03/2006

Conduciento nuesta definición como personas.

20080104183250-pf-1976806-un-coche-en-la-autopista-conduce-cerca-de-un-arco-iris-posteres.jpg

Se han dado cuenta cómo reacciona la mayoría de la gente -no toda, aclaro- cuando conduce por la carretera?

Recordando un artículo titulado "Menos Humos" de Roberto Zucco, quisiera hacer uso de parte de lo que opiné ahí, en su blog, sobre este tema. El lo escribió para declarar su deseo de que prohibieran los autos, pero yo lo hago para analizar a la persona que va detrás del volante, conduciendo...

Creo que como seres humanos, lo único que nos diferencia de los animales es nuestra capacidad de tener conciencia de nosotros mismos, esa cualidad que nos permite analizar lo bueno y lo malo de nuestros actos, pero al fin y al cabo como seres humanos ante todo, somos muy instintivos, sin importar cuánto dominemos nuestros impulsos, basta con observarnos a nosotros mismos mientras nos entregamos a la pasión para darnos cuenta de que ahí parecemos otra persona, se nos olvidan las apariencias, los modales pulcros y cuanta cosa sepamos, porque ahí simplemente estamos en un momento de acción- reacción, dejándonos llevar por el placer. Pues de igual manera muchas veces como seres humanos olvidamos todo lo que conocemos y nos dejamos llevar por instintos, que demuestran realmente quienes somos...

Es curioso como en muchos de nuestros ambientes, vemos tantos tipos diversos de gente, desde los más intelectuales, hasta los más sencillos -y aún así llenos e conocimiento-, nos rodeamos cada día de gente tan diversa, que si lo analizáramos nos sorprenderíamos mucho... Menciono esto porque muchas veces -por desgracia- me ha correspondido ver actitudes despectivas e incluso denigrantes hacia personas que se desempeñan en funciones que se denominan de -menor importancia- a nivel administrativo, pero que de igual manera colaboran al desarrollo de cada lugar de trabajo. Muchas veces los que trabajan de 08:00 a.m. a 04:00 p.m., detrás de un escritorio, tienen la idea muy errónea de que son y valen más, que los dependientes que trabajan de 04:00 a.m. a 10:00 p.m., porque ellos poseen títulos que acreditan su intelecto, mientras que los otros, posiblemente y con dificultades terminaron sus estudios secundarios.

Pero lo que más me asombra, es que cada día, mientras estos trabajadores de saco y corbata, se dirigen de un lugar a otro conduciendo su automóvil, y creyendo que nadie los ve ni los conoce, se muestran justo como son... Hago aquí eco de las palabras de mi profesora de Español de Colegio (Virginia Valenciano) la mejor educadora que he conocido en mi vida; cuando nos mencionaba la diferencia entre la educación y la cultura: educación es lo que se adquiere a través de estudios en la escuela el colegio o la universidad, mientras que cultura, es lo que se nos enseña en casa, lo que aprendemos nosotros mismos sobre cómo comportarnos, cómo tratar a los demás, cómo mostrar respeto hacia todos en general y hacia cada uno en particular, es lo que no nos puede enseñar la educación formal. Mientras la gente conduce su auto, olvida que el mundo es más que conducir y llegar a un lugar determinado, en un determinado momento, mientras la gente conduce se olvida que es el mismo ejecutivo, o la misma persona que atiende amable y respetuosamente detrás de un escritorio; mientras la gente conduce se olvida de que es justo ahí donde su verdadera forma de ser se refleja.

Es curioso como muchas veces estas personas intelectuales, ejecutivas, olvidan por completo todo lo que "conocen", y se convierten en todo lo que "critican". Es muy frecuente observar a tanta gente bajando las ventanas de su auto para gritarle a viva voz a otra persona que iba conduciendo, todo tipo de insultos, e incluso regalarle algunos "gestos" aprendidos para cerrar con broche de oro, su falta de respeto. Mientras que muchas personas de esas consideradas sencillas, muestran siempre esa cultura intrínseca que poseen, sin importar la situación. O será que esa es la persona real, y lo demás, detrás del escritorio y bajo el traje es un simple espejismo, simple apariencia?

Yo no tengo vehículo, me desplazo en autobss, leo, descanso, miro el atardecer, o el amanecer, converso con la gente... son pequeños lujos que la vida misma se lleva a la memoria de lo pasado, para aquellos que tienen automóvil.. Incluso les quita el maravilloso placer de CAMINAR... Pero sí confieso, que a mano siempre necesito un taxi, -de hecho una de mis mejores amigas siempre me dice que seguramente yo nací en uno- y de hecho hay momentos en los que deseara tener auto, solamente porque quiero hacer paseo y llevo muchas maletas, o por la histeria que me cause el perder el autobús y llegar tarde...

Pero veo algunas cosas negativas de los automóviles, por ejemplo que la mayoría de gente que muere en carretera iba manejando su automóvil, y colisionó contra un muro, autobús, camión, muere atropellada, etc... Veo como muchos con su coche creen que son o valen más que los que no tienen; veo cómo muchos jóvenes sueñan tener un auto para acceder a jovencitas (como si el auto lo fuera todo), y lo peor, veo cómo muchas jovencitas acceden a favores con chicos que tienen auto, y cómo esto, muchas veces frustra a otros que no tienen auto, desarrollando una conciencia materialista y superficial. Veo cómo muchos que poseen auto nunca toman tiempo para ir despacio, pasan su auto sobre indefensos animalitos, para asustarlos y muchas veces matarlos, conducen sobre pozas de agua para disfrutar mientras empapan a alguien de los pies a la cabeza con agua que no se sabe de donde viene, y manifiestan la agresión día a día, porque alguien iba conduciendo despacio, y por su "culpa" no les dio tiempo a los que iban rápido, de alcanzar la luz verde; veo cómo porque alguno no se fijó bien y casi golpea a otro, el otro se vuelve y a "defensa" le grita todo tipo de improperios, y se arruina el día, y cómo muchos incluso se han bajado del coche para golpear e incluso matar a otro que no lo dejó adelantar... En fin, veo cómo muchos mueren por conducir ebrios, por conducir a máxima velocidad, por falsos adelantamientos, o por tener la mala suerte de que otro viniera conduciendo mal, mientras ellos iban tranquilos... Sin quitar el uso que se da del automóvil para secuestrar gente, o matar a alguien. Pero sobre todo veo cómo el no saber manejarse, ni manejar los impulsos mientras se conduce, puede arruinar un día en la vida de alguien, y hacer salir su parte más negativa, esa que demuestra la falta de respeto hacia los demás, y que incita a la falta de respeto a uno mismo, la que saca a relucir esa falta de cultura -o mala educación como le dicen muchos- que aunque intentemos camuflar cada día, no podemos ocultar siempre
.

La gente olvida que si alguien se detuviera un minuto a analizar a cada ser humano mientras conduce, todas esas caretas de "educación" se vendrían al suelo; las diferencias sociales que se hacen a partir de puestos de trabajo y de grado de estudios ya no serían las mismas, y las opiniones personales que poseemos sobre quienes nos rodean seguramente cambiarían drásticamente, pero desgraciadamente en medio de miles en el tráfico matutino, nada de eso se puede ver con nombres, apellidos, títulos y demás. Simplemente a nosotros mismos nos queda la tarea de analizar cómo nos comportamos, detrás del escritorio y detrás del volante, cómo juzgamos a los que han estudiado a un nivel superior, y a los que no han tenido esa posibilidad, olvidando que somos seres instintivos que ante ciertas circunstancias somos todos iguales. Y por supuesto, nos queda la tarea de analizar que más allá de mostrar cómo tratamos a los demás, nuestra forma de tratar a los que nos rodean nos define a nosotros mismos como personas...

09/03/2006 18:12 Autor: consalenloslabios. Enlace permanente. Tema: Analogías Hay 8 comentarios.

16/03/2006

La gente que conozco.

20080104190139-tcp7141-b-ninos-posando-posteres.jpgSi hablo de mi familia sería eterno, sin embargo trataré de hacer un resumen… Provengo de una familia extensa, de parte de mi madre son cinco hermanos y cinco hermanas (contándola a ella), tengo 14 primas en total , 13 ya grandes y una por nacer en 2 meses,  y 10 primos; de mis primos y primas, ya hay 5 de ellos (as) que tienen hijos, que son 14 en total, curiosamente solamente los hijos o hijas de las mujeres de mi familia (exceptuándome a mi hermano y a mí) tienen hijos, los hijos o hijas de mis tíos todos están sin procrear aún a sus sucesores.

Tengo de todo, desde familia bohemia, trabajadora, intelectual, hasta madres emprendedoras. La verdad que es precisamente ese punto el que me ha hecho escribir esto. Si en una misma familia puede haber gente tan diferente, cómo es que nosotros mismos teniendo una forma de ser y un temperamento tan definidos, nos relacionamos y contamos entre nuestras amistades y compañeros gente tan diferente, y nos vamos sintiendo bien…

Es curioso ver cómo el ser humano se amolda a todo, incluyendo a la gente…

En mis tiempos de Universidad, recuerdo que tenía todo tipo de compañeros y compañeras, desde las que uno prefería que mejor ni abrieran la boca, hasta las que nos deslumbraban con sus ideas. Tenía compañeros súper mujeriegos (en la primera carrera que estudié), y otros súper inocentes, y luego, tenía compañeras que se quejaban de todo, hasta de ir a clases, y otras de esas que vemos desde un rincón de nuestra alma como súper mujeres, que trabajan, atienden al marido, o están solas, y cuidan a sus hijos, y hacen la casa, y preparan desayunos, y peinan con listones de colores el cabello de sus hijas, y además van a la universidad y les queda tiempo para ser mujeres…

Tenía profesoras de esas que detestas todo el cuatrimestre, pero que al final admiras por haberte transmitido todo su amplio conocimiento sin reparos, y otras de esas que adoras desde el primer día, ya sea por ser muy estrictas, o muy dulces, o por otros motivos.

En el trabajo, tengo compañeros y compañeras de todo tipo, desde los más imprescindibles, hasta los más atenidos, desde esas personas que admiras por ser todo lo que son, hasta esas que desearas ni toparte por ser tan vulgares como son, de malas lenguas, y muchas caras; y otros cuya cultura sobrepasa tus propias expectativas, y cuyos méritos profesionales son dignos de sentarse -con la boca abierta- a admirar.

Y en la vida, tengo amigos y amigas para todo. Tengo amigos o amigas de salir un rato, sin entrar en nada personal, ni por comentarlo siquiera. Tengo otros que son imprescindibles, mis dos mejores amigas, y algunos amigos, y por supuesto mi hermano, que es mi amigo del alma, a quien adoro y confío todo de mí. Y algunos amigos lejanos, pero que me llenan de calor en el corazón, como mi gran amiga que siempre tienen en su alma las palabras para reconfortarme. Tengo otros conocidos que muchas veces hacen alguna diferencia en un día, y hasta te hacen sentir feliz. Gente que admiro y quiero, y respeto por lo que ha hecho por mí. Un psicólogo que vale lo que pesa el mundo entero en oro, y al que adoro (aunque hace prácticamente años –exceptuando alguna vez- no voy a ver). Amigas de vidas pasadas, como las de mis historias de Universidad, del apartamento, del colegio, de algún paseo, con las que hablar y reencontrarse es volver a vivir y disfrutar esas etapas de nuevo. Y gente que me tiene paciencia y tolerancia y me quiere a pesar de mis defectos. A todos en general los quiero, con todo el corazón.

Además tengo desamores, de esos que me han partido el corazón, otros que me han enredado en telas de araña que casi me han atrapado para siempre, otros que quizá jugaron conmigo, y otros amores, que me han enseñado a querer, a reponerme, a ser yo misma, a sentir felicidad, y como ahora –con esta nueva relación que vivo- a intentar ser feliz otra vez, a creer que vale la pena, y que uno mismo se lo merece, a llenarse de ilusión, pasión, y compañía, que es lo mejor que ofrece la vida.

Y  tengo tanta, pero tanta gente que ni siquiera conozco, con la que tropiezo cada día de mi vida, en el autobús, en el supermercado, en el banco, en un restaurante, o en el mismo trabajo, y que sin planearlo interfiere en mi vida, de alguna manera que desconozco hasta el momento que sucede…

La vida, y tanta gente, curioso no, cómo nos afecta, e influye en nosotros nuestro entorno de alguna manera….

16/03/2006 16:51 Autor: consalenloslabios. Enlace permanente. Tema: Analogías Hay 10 comentarios.

20/03/2006

Egoísmo -para bien o para mal-, no está bien.

20080104173714-7379-cat-b-tenor-posteres.jpg

Estos días perdí mi norte, mi sur y todos los puntos cardinales que me guían a tener un mejor sentido común. La verdad me siento tan mal y apenada por lo que yo misma forjé este fin de semana, que no sé ni cómo dar la cara, o la voz, y no tengo cómo ni dónde esconderme.

He sido durante toda mi vida, ese tipo de persona controlada, con algunas crisis claro está, como casi todo ser humano. He sido pacífica, sensata, noble, de gran corazón y de ningún rencor. Pero estos días me convertí en alguien débil, frustrado, inseguro en su máxima potencia, irritable, demasiado sensible, prejuicioso, y definitivamente indefinible emocionalmente.

He caído en razón de que la persona que estuvo en mi mente y sentimientos este fin de semana, en su mayoría no he sido yo, ni la sombra de lo que yo soy…

Hace algún tiempo, me sentía con todo el mundo por delante, cuando yo no era ni la mitad de la mujer que ahora soy, cuando el mundo era entonces demasiado pequeño para mí, porque yo era tan grande… Y ahora me siento tan pequeña… Estoy confundida, y muy enredada…

Hay cosas que uno ni cuenta se da que le suceden y cuando lo descubres ya es demasiado tarde. Tarde porque te das cuenta que te afectan cuando ya han afectado relaciones, trabajos, amores, humores, ánimos, todo… Y lo peor es que uno nunca hubiese pensado que esas cosas podrían afectarlo a uno así…

En estos días existe la posibilidad, de que mi hermano se vaya a estudiar a otro lugar, donde no voy a poder verlo, ni hablarle a menudo, y solamente vendría al país por 10 días cada año, durante 7 años, y el hecho de que vaya a cumplir su sueño –si sucede así si Dios quiere-, me alegra, me llena de gozo y hasta de orgullo, sobre todo por él, porque es lo que él más quiere. Pero es que es como perderme parte de su vida, y perderlo en parte de la mía, porque no vamos a estar en ese contacto tan unidos como ahora, pero al mismo tiempo el hecho de que no lo voy a ver, de que estemos tan lejos, y de que él es mi mejor amigo, mi apoyo, mi consuelo, y lo que yo más quiero en el mundo, me han hecho ver muchas cosas…

Es increíble cómo nos apegamos a la gente, cómo de manera extraña, hay personas tan importantes en nuestra vida, y que además de quererlas, nos volvemos tan egoístas que ni siquiera pensamos en actuar correctamente. Cómo le voy a quitar a mi hermano parte de su felicidad sentándome a llorar porque él se va a ir? Cómo pretendo que él se sienta bien cuando se vaya –si ese fuera el caso y ojala -, si me va a ver a mí derrotada, en lugar de verme feliz por verlo alcanzar una meta?

El egoísmo puede llegar a tanto? Y entonces uno se deprime, y afecta todo alrededor… Eso está mal, y me siento hoy, triste por mi forma de actuar, y por dejar que mis sentimientos quizá erróneos controlen mi vida a este punto, cuando soy yo quien debo controlar mis sentimientos y mi vida. Me pregunto, cómo se sentirán entonces los padres cuando un hijo se va? Cuando se dan cuenta que sus chiquitos ya son adultos que necesitan vidas separadas, aislarse de ese ambiente familiar y entrar en su propia vida. Claro sin dejar la familia al olvido, pero sí forjando su propio futuro de manera individual?

Egoísta, sí, tan egoísta he sido estos días que he tenido una venda en los ojos para no ver cómo actuaba, y una barrera en el corazón – a pesar de tanta lágrima- que me ha hecho bloquearme y afectar no solamente mi estabilidad emocional, sino también las relaciones que mantengo con personas especiales a las que realmente quiero.

Solamente espero reflexionar a tiempo, porque ser tan egoísta, sin importar los motivos no tiene justificación, ni razón de ser. Y porque no quiero perder sentimientos, cosas bellas, y tanto que tengo, ni provocar sentimientos de tristeza o frustración en las personas que quiero...

27/03/2006

Lexapro y otros remedios.

20080104173059-03-ps10-1-b-now-i-know-posteres.jpg

He descubierto que muchas veces me pasa -hablando en primera persona-, que si me siento mal, me aíslo, me meto debajo de las cobijas, me escondo de todo, y lo único que me pasa por la mente es querer dormir... Es algo tan extraño, si me siento muy mal, siento temor de deprimirme, de sufrir, aún si en ese momento estoy sufriendo...

Lo que digo siempre es que necesito algo que me quite el dolor, que me apacigüe el corazón, que me haga desaparecer esos sentimientos y frustración de adentro. Me siento incapacitada. No me dan ganas de levantarme, de comer, de ir a trabajar, de salir, ni de nada. Lo único que quiero es dormir, desaparecer por un tiempo de esa vida que me ahoga. Pero sin morirme, obviamente.

Me he puesto a pensar exactamente qué es la depresión, y sin caer en ningún tipo de análisis clínico, me da la impresión de que más allá de ser un estado por el que pasa alguna gente, es realmente una enfermedad, que tiene causas diferentes en cada individuo, algo que incapacita, que degenera, desde la salud física, hasta la emocional. Y que como si fuera poco, te aísla de la sociedad, del mundo.

Cómo es que una persona puede desvanecerse en el dolor, y dejar que en cierta manera éste le consuma.  O será que el deseo de no sentir más dolor del que ya se siente, hace que la persona caiga en un estado de trance emocional, para protegerse, para no sufrir.

Lo peor de una depresión son los medicamentos, el saber que "dependes" de algo así para sentirte bien, o al menos un poco más normal, en esos días... Algunos te hacen sentir un alivio, un relajamiento muy apropiado, para el estado de estrés que se vivía antes, pero otros te dejan casi inmóvil, te hacen dormir y dormir, perder noción de ti mismo, e incluso hacen que tu cuerpo sufra, al no poder reaccionar en el momento que tú lo deseas, o te dan demasiados efectos secundarios. Cuando alguien decide tomar algún medicamento para apaciguar el dolor del corazón, es porque no tiene bajo control propio cómo aliviar el sufrimiento, y eso también le hace sufrir.

Yo, me aíslo, me desaparezco, y no hablo, eso debe de ser raro, pero todos somos diferentes.

"Hago a todos creer que soy diferente, pero realmente no sé cómo encajar..."

30/03/2006

Ya no hacen corazones que sepan amar...

20080104172800-anf177-happiness-posters.jpg

Estos días que me he aislado en mí misma, he intentado escribir mil veces, pero no lo he logrado. Hay algo en mí que cada vez me quita un poco de mi forma de ser, y es que a el dolor, le debo mi tan nutrida idea de no creer que el amor sucede, al menos no conmigo. Y no crean que me escondo tras lamentos, no, nada más lejos de la realidad; detesto la lástima, desde cualquier punto en que se presente, prefiero pensar en ayudar, en sentir empatía, en sentir cariño, pero no lástima. Esa sola idea ni siquiera me atrae un mínimo. Pero cuando hablo de que el amor no sucede, al menos no conmigo, lo digo por varios motivos…

Sí, me ha pasado el amor, yo he amado, o al menos he querido mucho, y creo, que me han querido, pero algo pasa, no sé si son los tiempos, la vida, la edad, lo exigentes que somos como seres humanos, lo que cambiamos, la sociedad, o todo junto; pero algo pasa, y al final muchas veces no pasan las cosas que esperamos y deseamos con nuestro corazón. Recuerdo cuando más joven me permitía a mí misma entregarme a la ilusión, ese tipo de amor que lo lleva a uno por los cielos, en el que idealizas a la pareja, y te pierdes en sueños, pero que no pasa de ser eso, ilusión. Luego con el paso del tiempo y de los dolores que deja atrás el entregar los sentimientos, ya no me entregaba tan fácilmente a las palabras lindas, ni a los sueños, ahora, tardaba más en creer, casi podría decirse que era incluso, un poco huraña, fría, dura, y luego, después de algún sufrimiento, creí ya no creer en el amor, me costaba creer más, esperaba cosas más reales y menos ilusorias…

Fue ahí que por motivos fuera de mi alcance, me embarqué en una travesía desconocida para mí y entré en una relación diferente, tal vez ni siquiera la mejor, pero no me percaté para evitarlo. Esa relación me cambió, me hizo ser más dura, más consciente, y menos consciente a la vez, pero me enseñó que amar y estar con alguien son dos cosas sumamente diferentes, me enseñó que incluso la costumbre, el deseo, o el creer que ya no hay nada más, puede encerrarnos en una relación que no queremos, me enseñó que después de estar con alguien, muchas veces no le quieres dejar por temor simplemente de estar nuevamente solo, y lo más importante, me enseñó que el amor no nace construido, que se da como los síntomas de una enfermedad (aunque suene feo decirlo así), empiezas con leves síntomas, y con el paso del tiempo, y depende de cómo los asimiles, crecen o desaparecen; nadie se muere en un segundo por una enfermedad, es un proceso mientras la enfermedad entra en tu sistema, se metaboliza, y se expande; así es el amor, primero te da una emoción, luego lo asimilas, y crece, si le das el tiempo y cuidado necesario, y si te arriesgas a vivirlo.

Ahora, es común que la gente viva de prisa, va al trabajo de prisa, come de prisa, hace todo en fracciones de tiempo en las que ni siquiera analizan para comprender realmente lo que hacen; y por eso quieren o pretenden que el amor también sea así, que en lugar de crecer poco a poco, nazca ya crecido; ya construido, no se dan el tiempo para saber amar, y disfrutar de todo lo que esas sensaciones ofrecen, ya sea bueno o malo, porque ya por el hecho de ser amor, o sus inicios –ilusión, cariño, atracción- , no significa que no incluya cosas que so siempre sean bonitas …

Alguna vez, como hace poco, intenté pero no resultó, darme la oportunidad de sentir, y arriesgar, después de todo lo que había creído, me rendí un poco de nuevo ante las armas de el cariño, la pasión, y la experiencia de vivir, y después de pensar que si algo llegaba iba a ser amor del bueno, pues por motivos fuera de mi alcance, y de mi comprensión, no se dio… Pero es un riesgo, lo tomé, y el arriesgar enseña… Yo hubiese querido intentar hacer las cosas bien, de forma real y honesta, como se hubiese podido hacer en ese momento, o como debió hacerse desde el principio, pero algunas veces, las nubes de dolor que arrastramos, llenas de miedos e inseguridades, no nos dejan avanzar, nos confunden, y nos hacen perder cosas buenas. Pero al fin y al cabo, todo pasa, algún día, pero pasa, y soy una mujer llena de amor para dar, y creo que el amor pasará alguna vez conmigo como yo lo espero, y realmente como yo lo merezco -“Porque el amor no se mendiga, el amor se merece”- Ya no hacen corazones que sepan amar, y eso, eso da miedo, porque amar es arriesgarse, y si ya la gente no se quiere arriesgar, entonces qué obtendrán en la vida, a qué se entregarán? Yo al menos, prefiero arriesgarme a vivir, que “vivir” sin vivir, aunque duela un poco cada intento…

“I just need a little time to see the world trough different eyes”      

-Sólo necesito un poco de tiempo, para ver el mundo a través de ojos diferentes-



Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]