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02/05/2006

No me llames extranjero.

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De las cosas que suavizan mi corazón que son muchas, me da profunda tristeza pensar en las personas que están desterradas de su país, de su gente, de sus costumbres; que sirven en un país ajeno y que cumplen de forma justa con sus reglas y, que aún así son tratados de menos. Lastimosamente hay muchos otros que no cumplen, ni viven bajo el manto de la justicia, ni en su propio país, ni en una tierra ajena. Comprendo que en mucho el desplazamiento de inmigrantes a cualquier país afecta a sus ciudadanos si es en gran escala, pero también ayuda a crear, a construir, a llevar a cabo el desarrollo en áreas en que sus propios ciudadanos ya no desean desempeñarse, a compartir experiencias y costumbres que de otra manera no se podrían dar entre ciudadanos que a pesar de ser de diferentes nacionalidades respiramos bajo un mismo cielo.

Aunque sé que este sería un tema profundo y de mucho análisis de tratar, pero no quiero ahondar en la fase política, solamente en la del corazón; por eso les dejo este poema de Rafael Amor, generalmente recitado por Facundo Cabral y que la semana pasada en la ceremonia de los Premios Billboard fue causa de el momento más emotivo de la noche, cuando la interpretaron Luis Fonsi, Ricardo Montaner, y el pianista Arthur Hanlon, acompañados de la oratoria de Héctor Suárez; como muestra de apoyo a el movimiento de Inmigrantes que se da en USA, pero que en realidad puede aplicarse a todo el mundo, porque en todo lugar sucede, con gente de cada país, incluyendo el nuestro.
 

NO ME LLAMES EXTRANJERO

No me llames extranjero, por que haya nacido lejos, o por que tenga otro nombre la tierra de donde vengo.
No me llames extranjero, por que fue distinto el seno, o por que acunó mi infancia otro idioma de los cuentos.
No me llames extranjero si en el amor de una madre, tuvimos la misma luz, en el canto y en el beso, con que nos sueñan iguales las madres contra su pecho.


No me llames extranjero, ni pienses de donde vengo, mejor saber dónde vamos,
a dónde nos lleva el tiempo.
No me llames extranjero, por que tu pan y tu fuego, calman mi hambre y frío,
y me cobije tu techo.
No me llames extranjero tu trigo es como mi trigo, tu mano como la mía,
tu fuego como mi fuego, y el hambre no avisa nunca, vive cambiando de dueño.

Y me llamas extranjero por que me trajo un camino, por que nací en otro pueblo, por que conozco otros mares, y zarpé un día de otro puerto; si siempre quedan iguales en el adiós los pañuelos, y las pupilas borrosas de los que dejamos lejos, los amigos que nos nombran, 
y son iguales los besos y el amor de la que sueña con el día del regreso.

No me llames extranjero, traemos el mismo grito, el mismo cansancio viejo, que viene arrastrando el hombre desde el fondo de los tiempos, cuando no existían fronteras, antes que vinieran ellos, los que dividen y matan, los que roban, los que mienten, los que venden nuestros sueños, los que inventaron un día, esta palabra, extranjero.

No me llames extranjero que es una palabra triste, que es una palabra helada huele a olvido y a destierro.
No me llames extranjero mira tu niño y el mío, como corren de la mano hasta el final del sendero.
No me llames extranjero, ellos no saben de idiomas, de límites ni banderas, míralos se van al cielo por una risa paloma que los reúne en el vuelo.

No me llames extranjero piensa en tu hermano y el mío, el cuerpo lleno de balas besando de muerte el suelo, ellos no eran extranjeros se conocían de siempre, por la libertad eterna e igual de libres murieron.
No me llames extranjero, mírame bien a los ojos, mucho más allá del odio, del egoísmo y el miedo, y verás que soy un hombre, no puedo ser extranjero.

Rafael Amor®

02/05/2006 23:22 Enlace permanente. Tema: Analogías Hay 10 comentarios.

12/05/2006

Ser más...

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Puede sonar posiblemente muy ególatra, pero creo que soy superior de lo que me he situado a mí misma en muchos aspectos; creo que me he reducido a mí misma en tantos campos y aspectos, y he perdido –atrozmente- el tiempo de muchas maneras. No voy a decir que el tiempo que se pasa en la vida realizando cosas que no precisamente son lo que esperábamos es tiempo perdido, no, eso es experiencia, pero eso es también un alegato que sirve de una excusa y que nos damos a nosotros mismos para continuar por el camino trazado, ese camino que exclusivamente nos lleva hacia donde ya han ido todos los demás, y de esa manera nos conformamos con hacer cosas mínimas, dejando atrás nuestro potencial.  

Sí, he perdido tiempo de muchas maneras, mientras me conformaba con las migajas que la vida me podía ofrecer, mientras me limitaba a recoger las sobras que dejaban los demás, mientras me compadecía de mí misma por los problemas “enormes” que tenía, en lugar de buscar soluciones. El tiempo se me ha ido mientras lloraba en mi cuarto por amores que nunca supieron estimar lo que hay en mí, sencillamente por no ser las personas adecuadas, el uno para el otro; he perdido porque me he dejado vencer por muchas cosas y muchas personas en la vida, renunciando a ver el panorama al final de la batalla, porque me he dejado doblegar por otros a los que yo misma les he concedido el hacerlo al juzgarme inferior que ellos. Yo misma me he permitido perder, he provocado un inconmensurable deterioro en mi persona, originando mucho de ese daño del que me quejo y posiblemente culpo a otros.  

Hoy siento el corazón oprimido, y el llanto casi rozándome el alma, porque tengo 29 años y no sé hasta dónde he llevado mi vida, y cómo me he hundido a mí misma… Dicen que tener lástima por otros es una pérdida de tiempo, y que tenerla por uno mismo es aún peor. Y no sé hasta qué punto, me he perdido en mi propia miseria.  

Mi vida, qué ha sucedido con ella, con la persona que conocí en mí, que tenía tantos sueños, metas, propósitos. No me reconozco, ahora limitada en tantos campos, enteramente conformista, y relegada. ¿Por Dios, qué nos dejamos hacer por nosotros mismos en esta vida? ¿En qué nos convertimos?  

¿Cómo puedo enfrentarme a la vida con paz interior, con la frente en alto, con satisfacción interna, si he dejado tantas cosas por la mitad, o casi a medio metro de llegar al final, a medio camino de obtener lo que me hizo iniciar la lucha? Innegablemente de esa forma únicamente he conseguido minimizarme más, sentirme menos completa, menos útil, e incluso menos realizada. Porque uno triunfa de muchas maneras en la vida, pero una de esas maneras es alcanzando ó logrando las metas que algún día nos propusimos. 

Yo lo reconozco, me he volví conformista por la vida, por el trabajo, por las relaciones, por mi tiempo; he reducido a mi persona –que creía íntegra- a ser una más del montón, de los que se resignan, de los que se dejan vencer. He dejado que una dificultad me haga sentirme menos y me haga abandonar metas que estaba a punto de alcanzar; he perdido oportunidades, por sentirme “a gusto” con lo poco que tenía pudiendo tener más, he dejado que mi corazón se involucre con hombres no correctos, sabiendo que saldría herida; y eso lo he permitido únicamente yo.

No podemos justificarnos ni lanzarles a otros, culpas que nos corresponden de manera exclusiva. NO. Las cosas las dejamos pasar nosotros, nosotros instruimos a los demás en cómo nos deben tratar, nosotros nos ponemos nuestros propios límites, nosotros nos rendimos ante las circunstancias; nosotros únicamente nosotros, y eso duele mucho, porque somos nosotros mismos -como dicen- los creadores de nuestro propio destino, y si creemos que estamos encerrados en un período del tiempo en que nos sentimos infelices, solamente nosotros nos hemos encaminado hacia allí. 

Duro, sí; difícil de confrontar, también; pero totalmente verdadero. Me permito colocar un ejemplo, ¿cuántas personas nos manifiestan las estadísticas están desempleadas? ¿Se han fijado en los centros comerciales esas tarjetitas de cumpleaños que hacen prácticamente a mano, esos floreros que hacen con vidrio soplado, esas flores disecadas que venden con cintas de colores, esos “adornos” que vemos tan curiosos hechos en casa por alguien con ingenio, y a base de residuos de cualquier material? Entonces no es que no existe manera de hacer las cosas, simplemente es que nos limitamos. Sé que es difícil para muchos encontrar un trabajo, pero la vida brinda oportunidades, simplemente no las queremos ver.  

La vida la reducimos a tan poquito siendo tan grande, casi tan grande como nuestros sueños; y en esa reducción, nos sometemos a nosotros mismos y ni lo aceptamos, ni queremos ver la salida. Tampoco es que vamos a ser los salvadores del mundo, pero sí podemos al menos alcanzar lo que nos hemos propuesto en la vida. 

Muchos de los que nos rodean no es que se han limitado, simplemente ya alcanzaron lo que más querían, y si nosotros no lo hemos hecho, pero nos conformamos con “algo” para ir sobreviviendo, resignándonos de muchas maneras, nos estamos cortando las alas… 

Así que he decidido que quiero más, y no sé cómo lo voy a lograr, pero lo voy a intentar. No es que tenga a menos lo que hago, porque gozo de tener la suerte –como muchos de nosotros- de cada día en cierta forma colaborar en algo con la humanidad. Pero voy a organizar mis propósitos, mis metas, lo que he hecho y he dejado de hacer; voy a cambiar, a crecer en intenciones, porque aspiro realizar algo que permanezca, ser una mejor persona, sentirme más plena, ser más, encontrar mi sitio…

24/05/2006

Queda Prohibido

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Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber que hacer,
tener miedo a tus recuerdos.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.

Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.

Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles solo cuando los necesitas.

Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
no creer en Dios y hacer tu destino,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un ultimo suspiro.

Queda prohibido echar a alguien de menos sin
alegrarte, olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen mas que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.

Queda prohibido no crear tu historia, 
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.

Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin tí este mundo no sería igual.

Pablo Neruda

30/05/2006

Del tiempo y la distancia

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Hoy la mañana es espléndida, llena de luz, con rayos de sol que no queman, y una brisa que refresca. Me pregunto cómo será la mañana allá? Tan lejos, y a la vez tan cerca...

Pues sí, llegó el día, sobreviví, y estoy aquí, y mi hermanito allá... Esa es la razón por la que mi vida ha estado de cabeza, vuelta loca, sin horarios, y definitivamente fuera de esta órbita regular en la que siempre se maneja. Tomé una semana de vacaciones (que fueron para trabajar) para ayudar con las cosas del viaje, que no es de simple trabajo o turismo, por lo que la cantidad de artículos por llevar y la lista de cosas por hacer se multiplica, (lo que se va a necesitar en más 8 meses, empacar, que la cena, que las despedidas por tiempo, que guardar, que hacer, etc...) Lo que queda de último es dormir, y hacer todo lo que en realidad se tenía planeado...

Yo no pude hacer ni la comida con los amigos de mi hermano, ni la carta, ni nada, no me alcanzó el tiempo, ni para llorar...  En fin, lo que sí hice fue escribirle a mi hermano, que ya no es mi "hermanito", sino un joven que está creciendo, algo que me salió del corazón, para hacer el intento de decirle lo que siento... Porque de los miles de tipos de relaciones que existen entre hermanos o familiares, creo que Dios me bendijo con darme la más hermosa relación de hermanos, entre dos que nos apoyamos, confiamos y nos queremos mucho el uno al otro. Soy la persona más feliz del mundo de tener el hermano que tengo y de el regalo que Dios me dió con su amistad; porque no precisamente ser hermanos significa ser los mejores amigos, pero en mi caso Dios me bendijo.

Quizases…

Quizá después de la noticia no podía expresar con palabras lo que sentía mi corazón.

Quizá no la esperaba tan pronto, y me ha desarmado.

Quizá es que conforme va pasando cada día, soy más consciente de lo que va a pasar.

Quizá sí comprendo, que eso es lo que tú has elegido y que es importante para ti.

Quizá también veo que vas despertando a la vida, a la madurez, y a la responsabilidad.

Quizá mi corazón no sabe darme el permiso de esa aceptación.

Quizá he pasado mucho tiempo -demasiado-, dedicándome por entero a la rutina.

Quizá me he abandonado en las pequeñas cosas, y en el “después”.

Quizá la vida me ha hecho más pequeña y menos fuerte.

Quizá también dependo mucho de ti.

Quizá me ha dolido reconocer que puedes llegar a donde quieras, sin mí.

Quizá no estaba preparada para ver que eres el único dueño de tu destino.

Quizá ya sabes cuánto me alegro de que tengas esperanzas y sueños propios.

Quizá no quiero que me juzgues a mal porque esto me duele.

Quizá me he acostumbrado demasiado a que seas mi mejor y único verdadero amigo.

Quizá sólo confío en ti, y siempre me das un sabio consejo.

Quizá eres mi hombro para llorar, mi abrazo para reconfortarme, y mi sonrisa para vivir.

Quizá me siento mal por los momentos en que te he fallado.

Quizá me duele no haber sido mucho mejor.

Quizá quisiera tenerlo todo para dártelo.

Quizá no has notado lo mucho que significas para mí.

Quizá eres parte de mí, y te tengo en mi corazón.

Quizá nunca te he dicho lo mucho que te admiro y lo orgullosa que estoy de ti.

Quizá espero que me sigas teniendo la confianza para decirme lo que es importante.

Quizá saber que no estarás en casa para cuando llegue del trabajo me pone triste.

Quizá me harás muchísima falta para hablar de tantas cosas, y hasta para molestarme.

Quizá te necesito para sentirme feliz.

Quizá te quiero demasiado para tenerte lejos.

Quizá eres el mejor hermano que pude haber tenido.

Quizá Dios me hizo ver que mi vida es especial gracias a ti. 

Te quiero mucho, tu hermana.

Mayo, 2006 



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