Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2007.
03/03/2007
En busca de la felicidad

Este artículo lo escribí por el impacto que me causó ver la película del mismo título, que he "robado" debido a que me pareció el más adecuado para expresarme, ya que me sentí absolutamente identificada con ella. Lo escribí hace un tiempo en un momento difícil, que como muchos nunca esperé vivir, pero sin embargo pasó. Y que gracias a Dios se pudo superar, en este mundo en el que venimos a sobrevivir y a luchar, en el que muchas veces sino fuese por una mano bondadosa no podríamos salir adelante:
Miro a la gente mientras camino, mientras me siento en una banca o en el piso... Miro tanto, tanto que no tengo, y mucho que está oculto porque no quiere salir... Van todos muy felices, sonriendo, y me pregunto, ¿porqué ellos tienen lo que yo quiero y quizá no puedo tener?
Yo he sacado todos mis miedos afuera, a que se quemen con el sol, he tratado de matar a mis errores, porque no los quiero más, he rasgado mis uñas contra la pared de los fracasos, por cada vez que tuve un pequeño éxito en mi vida, que me hizo pensar en todo aquello que podría conquistar, en todo aquello que podría llegar a conseguir, a ser, y que me lastima hoy, aunque haya sido un éxito, porque me hace ver que no he llegado a convertirme en nada, nada de todo aquello que soñé.
Hace unos meses me dijeron: "eres una soñadora con falta de apoyo para lograr hacer tus sueños realidad..." Y no soy solamente eso... Me siento lo suficientemente fracasada como para no haber logrado nada. Excepto ganar una que otra batalla interna conmigo misma.
Desempleada y sin oportunidades, en medio de un mundo donde todo se mueve por dinero, donde sobra la demanda y falta oferta, falta oportunidad, falta amor... Nunca antes me había sentido así, es curioso no haber pertenecido en más de 13 años al mercado laboral de los que son des-empleados... Y es horrible serlo, sentirlo, vivirlo... Experimentar semejante estado de frustración e impotencia es casi deprimente, y muy nocivo, cuando daña tu vida, tu manera de vivirla, tus ganas de comer, tu sueño, todo. y lo peor, cuando daña incluso tu estado anímico y emocional hasta el deterioro de tus relaciones interpersonales... Con aquellos a los que quieres y con los que cuentas...
Eso lo cuento yo que no tengo hijos, ni hipoteca... Pero que tengo vida, sueños, deudas, necesidades, hambre... Y que no cuento con apoyo familiar para resarcirme. Ni siquiera deseo imaginar a aquella mujer, madre soltera, sin ningún estudio o experiencia, que lo vive, si a eso se le puede decir vivir algo, o mejor sería que lo sufre, peor que yo, y con la angustia de tener a alguien más que depende de ella. Y aún así parezca lógico o no, el sufrimiento nos ataca a todos por igual, de la misma manera que lo hace la desesperación y el hambre algunas veces al día.
El mundo, es un lugar lleno de sueños, de oportunidades, y de trabas, puedes tener todas las ganas, el ánimo, hasta la experiencia, que la integridad del ser humano se ha perdido, ganan los papeles de cartón, la influencia de las amistades, o las conveniencias, gana todo menos la justicia que se espera, la oportunidad, todo se hace para que en realidad no se pueda alcanzar del todo la felicidad, ni la prosperidad...
La esclavitud, no se ha abolido, todos somos esclavos, del dinero, de las deudas, de los bancos, del trabajo, de la presión de la sociedad, del hambre, y muchos también de los lujos, la avaricia sin límites, y la explotación a los demás.
¿Cómo te van a dar un salario de poco más de $300 al mes por tu tiempo de cada día, por tu vida? ¿Cómo se acepta eso con tal de medio vivir, para apenas pagar lo básico, lo necesario, casi quedándose con necesidad?
En estos días, no puedo guardar las apariencias, ni ponerme máscaras, ni andar por ahí llena de maquillaje. Mi verdadero yo, está lleno de miedos, ocultándose de todo, pero eso, todos lo saben. Lo enfrento y no me da pena decirlo, si alguien no lo ha vivido en hora buena, pero si alguien lo ha sufrido, sabrá que es la realidad de muchos en el mundo, en algún momento de sus vidas.
No sé si tengo valor, no quiero darme cuenta que una mirada puede voltearse hacia mi vacía de cariño y aceptación, no quiero pensar que se piensa mal de mí, que no se tiene el concepto justo, no quiero sentirme botada, ni rechazada nuevamente, despojada de esa comprensión que sí es cierto, espero que tengan de todo lo que hay dentro de mí y que no sé explicar. Como cuando batallo contra el mismo amor que necesito para respirar y que me hace vivir, sin entender el porqué.
Necesito llenarme de autoestima, de paz, de tranquilidad... Necesito que alguien me tienda la mano, y me dé abrigo en su corazón y una oportunidad.
Y agradezco al Julio de mis amores, sin cuyo amor y apoyo no sabría qué hubiese sido de mí para superar ese momento. Te quiero amor.
19/03/2007
Hoy ten miedo de mí...

Hoy que llevo en la boca el sabor a vencido,
procura tener a la mano un amigo que cuide tu frente y tu voz,
y que cuide de ti, para ti y tus vestidos,
y a tus pensamientos mantenlos atentos y a mano tu amigo.
La importancia de verte y morderte los labios de preocupación,
es hoy tan necesaria como verte siempre,
como andar siguiéndote con la cabeza en la imaginación.
Porque sabes y si no lo sabes no importa,
yo sé lo que siento, yo sé lo que cortan después unos labios,
esos labios rojos y afilados,
y esos puños que tiemblan de rabia si alguien se acercara a ti.
Hoy procura que aquélla ventana que mira a la calle en tu cuarto,
se tenga cerrada,
porque no vaya a ser yo el viento de la noche,
y te mida y recorra la piel con mi aliento,
y hasta te acaricie y te deje dormir.
Y me meta en tu pecho y me vuelva a salir y respires de mí,
o me vuelva una estrella y te estreche en mis rayos,
y todo por no hacerme un poco de caso,
ten miedo de mayo, y ten miedo de mí.
Porque no vaya a ser que cansado de verte,
me meta en tus brazos para poseerte,
y te arranque las ropas, y te bese los pies,
y te llame “mi diosa”, y no pueda mirarte de frente,
y te diga llorando después:
“Por favor tenme miedo,
tiembla mucho de miedo mujer, porque no puede ser...”
Fernando Delgadillo.

